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| La derrota de Martínez en noviembre 2019 será la de Lima en mayo de 2020

En Salto habrá una correlación con lo que pase a nivel nacional.

Como no ganará el Frente Amplio el cuarto gobierno, entonces el oficialismo estará en problemas para repetir en el departamento. Será condición necesaria que el progresismo se imponga en el país para que posteriormente a nivel local logre la reelección. Como lo primero está difícil, lo segundo, entonces, imposible.

Además el gobierno de Andrés Lima no ha sido bueno, ni el mejor ni el peor. Tiene lo peor de la anterior administración y ninguna de sus virtudes. Muy pocas obras visibles y funcionales, millones de pesos desaprovechados en certificaciones, prácticamente cero en pavimentación y arreglo de calles urbanas, casi nada en caminería rural, tampoco grandes acontecimientos culturales, sociales y deportivos en todo el período. Lo de equipamiento vial, camiones, retros y camionetas es de orden, aunque con fideicomiso de por medio para pagar en 15 años; placitas con juegos y aparatos de educación física por demás, y las principales promesas de su autoría –a 8 meses de terminar el período- todavía en debe, aunque convenientemente publicitadas en panfletos, como la refacción de la costanera norte, la construcción del Central Hortícola de Salto, el camino de acceso a Termas del Arapey, entre otras. El gobierno departamental no tiene buena nota y para peor tampoco dinero para invertir en política electoral, de manera que no hay razón para que apruebe el ciclo y pase de clase.

Súmese a la situación relatada y en contra de una reedición local, las relaciones partidarias. El Frente Amplio en Salto salió tercero y lejos en la elección interna de junio pasado, un primer problema grave. Luego, y de las 14 candidaturas a la diputación que actualmente apoyan al Ing. Daniel Martínez a la presidencia no hay un clima de fraternidad y tampoco peso, solidez y entusiasmo en ninguna de ellas. De los dos diputados frenteamplistas ahora, solo quedará uno después y con la carga terrible de la derrota nacional, de manera que el tránsito hacia mayo del 2020 más que una campaña electoral será un calvario. El panorama hacia la intendencia se muestra con dos sectores de poder enfrentados y agrietados profundamente, uno de ellos encabezados por el Intendente Lima, y algunas agrupaciones apadrinadas con la sumatoria del Partido Comunista; por otro, el resto del Frente Amplio no limista, que todavía busca candidato a la intendencia. Así, ambas candidaturas, competirán en desigualdad de condiciones por el poder municipal, con una carta de presentación nada halagüeña ni promisoria, con una derrota a cuestas en noviembre, todos peleados entre ellos y con adversarios sólidos, populares, ganadores, con la corriente a favor, y seguramente con presidentes de la república de su mismo pelo.

Es muy difícil separar el entusiasmo blanco y colorado de la victoria protagonizada en el balotaje con las elecciones departamentales apenas seis meses después. ¿Cómo impedir que Carlos Albisu y Germán Coutinho queden ajenos a ello? Cualquiera de los dos en términos generales, con un adicional por supuesto para cada uno si resultare presidente Lacalle o Talvi y en contrapartida el mazazo para los candidatos frentistas, aun cuando fueran buenos y con mejores credenciales, si las tuvieran. Está firmado, si el Frente pierde el cuarto gobierno, entonces, también perderá toda chance departamental.

Por otro lado, la situación de los colorados y blancos a nivel local. Salieron primero y segundo en las elecciones internas con una montaña de votos, superando ampliamente al Frente Amplio. Hay equipos armados y candidaturas complementarias a los liderazgos de Albisu y Coutinho, y además no son meros acompañantes para sumar al lema. Las candidaturas en principio de Miguel Feris en el Partido Colorado y la de Francisco Blardoni en el Partido Nacional tendrían fuerte ascendencia electoral. Y el entusiasmo del electorado también contará, la gente votará a ganador, la victoria en las presidenciales estará fresca, y la derrota también; si Lima la tuvo fea en este período con su gente ¿Cómo sería con Lacalle o Talvi en el ejecutivo en el 2020-2025?, no será lo mismo que le sucedió a Coutinho con Mujica que había dicho que habría intendente para rato refiriéndose al joven intendente colorado de aquel entonces.

Igualito que en ajedrez, la Reina, la segunda pieza en importancia del juego, ocupa la casilla de su mismo color. Entonces, habrá que esperar para ver de que color es el Rey en noviembre próximo. Se sabe que las blancas corren con ventaja.

 

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