La Prensa Hacemos periodismo desde 1888

Una mirada romántica del formidable progreso que exhibía Salto a principios del siglo pasado. Artículo de Atilio Brignole originalmente publicado en la Revista Rojo y Blanco en 1901.

El Salto es la ciudad coqueta por excelencia del litoral e interior de la República. Situada sobre una cuchilla que divide aguas en los arroyos Sauzal y Ceibal, es el término de un nudo de la que lleva el mismo nombre de la ciudad. Angosta en gran parte por los dos tributarios del Uruguay, se ha visto obligada a extenderse hacia el Este en esa larga calle Uruguay que, siendo el verdadero eje de su topografía, es el orgullo aristocrático y digno de sus habitantes.

Hermosa calle Uruguay

La calle Uruguay es, en efecto, una hermosa calle, les pese a los que irónicamente niegan a los salteños el derecho y la imparcialidad de elogiarla. No tiene grandes paseos públicos, pero tiene en cambio esa gran Avenida de la naturaleza que se llama Ejido, en donde, en una extensión de sesenta kilómetros, se dibujan los panoramas más elegantes y más variados en sucesión infinita de suaves lomas y cerros tapizados con la tierra labrada y cultivada en hermosísimas quintas, chacras y viñedos que traen a la memoria recuerdos del Paraná o de escenas granadinas, en un amparo perpetuo de un cielo purísimo con fuerzas de trópicos y exuberancia delicada de los templados climas.

Estilo y Plan Arquitectónico

Tiene, pues, la materia prima para transformar los toscos y anchos callejones del Ejido en espléndidas avenidas del porvenir. No tiene la ciudad grandes monumentos, pero tiene unos cuantos bonitos edificios. Nadie podrá negar que el Hospital, el Teatro y el Hipódromo ofrecen perspectivas agradables y responden a un estilo y a un plan arquitectónicos.

Andando un poco, en la visita, se encuentran desparramados el edificio de la Junta, de propiedad municipal, la Iglesia y la Jefatura que no tienen nada de particular, el «Ateneo del Salto» que es casi un lujo para la poca actividad del cerebro de esta región, La Casa de Aislamiento, el Instituto Politécnico, único centro verdaderamente intelectual de donde han salido centenares de educandos, de los cuales muchos de ellos militan hoy en los directorios de los partidos políticos, en la representación nacional, en las jefaturas de policía y en otros cargos públicos de esos que forman con bastante verdad y practica la corteza del ciudadano.

Salto es la Córdoba de Uruguay

El Salto es la ciudad de los doctores, la Córdoba de los departamentos del Uruguay. No diré que anda el ergo en boca de todos sus habitantes, como sucedía en la ciudad colonial y Argentina, pero sí puede decirse que siempre se ha dado unos aires de inteligente triunfal que se ha revelado continuamente en esa aspiración de educar e instruir a sus hijos en el colegio ya histórico del instituto y en el derecho de la crítica que siempre ha poseído y usado y que con el ejercicio orgánico permanente, está adquiriendo perfecciones relativamente notables.

De veinte años atrás, siempre cuenta esta población con no menos de diez abogados, de once o doce médicos, ocho farmacéuticos, seis agrimensores, de entre los cuales casi todos son hoy hijos del Salto. El Salto es espléndido, generoso. A diario es atacado por suscripciones con mil motivos diferentes, y su gente todo lo soporta, aunque murmure luego. Socialmente no nos corresponde juzgarlo, porque si lo hiciéramos vendrían en competencia, desafiando a singular discusión, los de Paysandú, Mercedes y San José, al sentir de algunos forasteros que no quiero citar.

Digno de recordarse es este ejemplo. Cuando se inauguró la línea ferroviaria a Santa Rosa, durante el gobierno del general Tajes en 1888, vino representando a este último el doctor don Duvimioso Terra, Ministro de Justicia. El club «Casino Comercial» ofreció al regreso del ministro un baile que resultó colosal por su esplendidez, pues en el buffet solamente se efectuó un gasto por la cantidad de dos mil pesos. Fué regio aquel baile, como lo fue el celebrado en los salones del Teatro el año 1872, con motivo de festejarse el suceso de la paz de Abril.

La ciudad cuenta con varias asociaciones

Españolas, italianas («Benevolenza» y « Unione Cosmopolita»), Portuguesa, Brasilera, Francesa, Suiza, (todas de socorros mutuos) 20 de Setiembre, que patrocina un colegio de Beneficencia y Caridad Pública regenteada por señoras, de San Vicente de Paul, Circulo Católico de Obreros, Círculo de Obreros simplemente, Ateneo, Logia Hiram Unión que también tiene bajo su patrocinio otro colegio, de Empleados del Ferrocarril N.O., Clubes colorados y nacionalistas, Edificio para el Partido Colorado, Casino Comercial, Siamo Diversi, Artesanos, Liceo Eslavo, Instituto musical; Asociación de empleados de comercio y varias otras de menor cuantía y de pura sociabilidad, así como las sociedades anónimas del Teatro e Hipódromo.

(Continuará)

Comentarios potenciados por CComment

Ranking

Podría Interesarte