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Salto se ha consolidado como un verdadero polo educativo en el norte del país. Con casi 10.000 estudiantes y una oferta académica cada vez más amplia, el Centro Universitario Regional (CENUR) de la Universidad de la República (Udelar) se ha convertido en un motor de desarrollo social, económico y científico. En entrevista en el Streaming de Diario La Prensa, Fernando Alonso, coordinador de la Unidad de Comunicación de la sede Salto, compartió los avances, desafíos y sueños de una comunidad universitaria que no deja de crecer.

Una universidad que desbordó todas las previsiones

El edificio principal de la sede Salto fue construido hace 25 años, pensado para unos 3.000 estudiantes. Hoy, la cifra se ha multiplicado por cinco. “Tenemos serios problemas locativos”, reconoce Alonso. “El edificio fue concebido para una población tres veces menor. Y además de los estudiantes, han crecido las carreras, los docentes y las necesidades de infraestructura”. El crecimiento ha sido tan acelerado que los espacios para clases, laboratorios y salas docentes resultan insuficientes. Sin embargo, hay señales alentadoras. “Está previsto un nuevo edificio, proyectado hace más de diez años. El Senado acaba de aprobar una reasignación presupuestal que nos acerca mucho a poder concretarlo”, explica Alonso. El proyecto incluye dos grandes aulas de más de cien personas, nuevos laboratorios y un espacio para servicios de cuidado infantil, pensado para docentes y estudiantes con hijos pequeños.

El desafío del presupuesto y la apuesta al futuro

El coordinador de comunicación reconoce que la Udelar esperaba un aumento presupuestal mayor, pero destaca los avances logrados gracias al reclamo conjunto de los gremios y autoridades universitarias. “El Ejecutivo envió una partida que luego fue mejorada por el Parlamento. No alcanza, pero demuestra el compromiso político con la educación pública”. Aun así, Alonso es optimista: “Si el país crece, los recursos van a llegar. La educación debe ser una prioridad nacional. Es una inversión, no un gasto”.

Un plan estratégico con participación ciudadana

Uno de los proyectos más interesantes que impulsa la Udelar en el litoral norte es el Plan Estratégico Regional 2025-2030, elaborado por el claustro del CENUR. “Es un modelo nuevo”, explica Alonso. “Ya no se diseña a puertas cerradas, sino con participación de la sociedad. Queremos saber qué necesita la región y cómo la universidad puede responder”.

El plan se construye a través de talleres participativos en los cuatro departamentos que integran el centro regional Salto, Paysandú, Artigas y Río Negro, además de un portal en línea de participación ciudadana desarrollado junto a AGESIC. “Cualquier ciudadano puede ingresar, registrarse y dejar su propuesta. Puede sugerir nuevas carreras, cursos, proyectos de investigación o actividades de extensión. También puede opinar sobre ideas de otros”. El proceso ha generado una gran respuesta. “Hay propuestas muy ajustadas a la realidad local, y otras de carácter regional, como la necesidad de más posgrados o de fortalecer los vínculos con la comunidad”.

Educación media y universidad, una alianza necesaria

Uno de los temas que surgió con fuerza en los talleres fue la relación entre la educación media y la universidad. Alonso destaca que “la enseñanza secundaria está extendiendo el tiempo educativo, y la universidad puede colaborar en esa etapa con talleres de investigación o apoyo académico. Es una manera de acercar la universidad a los jóvenes antes de que terminen el liceo”.

Este vínculo, asegura, permitiría una mejor orientación vocacional y una transición más fluida hacia la educación terciaria. “Queremos que los estudiantes de secundaria conozcan las oportunidades que ofrece la Udelar en el interior, sin tener que emigrar a Montevideo”.

Un impacto social y económico que trasciende las aulas

Más allá de los números y las carreras, el impacto de la universidad en Salto se refleja en la vida cotidiana. “En los últimos diez años ha crecido enormemente el entorno del edificio universitario”, relata Alonso. “Se han construido viviendas, se han abierto comercios, y la ciudad se ha transformado. Es un crecimiento difícil de cuantificar, pero muy visible”.

A esto se suma el impacto económico de la presencia docente y de los eventos científicos. En las próximas semanas, la sede Salto será anfitriona de cuatro congresos internacionales, con investigadores de Argentina, Brasil y Chile. “Salto se ha convertido en un polo científico. Tenemos el laboratorio de energía solar, institutos de salud y biociencias, y una comunidad de investigadores que eligió quedarse aquí”.

Bienestar universitario, 20 años de compromiso social

Un ejemplo del compromiso social de la universidad es el servicio de comedor estudiantil, que cumplió 20 años. “Fue el primero en el interior del país”, recuerda Alonso. “Hoy funciona gracias a un convenio con la Intendencia de Salto, que acondicionó un espacio en el hogar estudiantil. Allí se brinda alimentación saludable a decenas de becarios”.

El servicio ha permitido que jóvenes de distintos departamentos e incluso de Montevideo puedan estudiar en Salto. “Muchos vienen de familias humildes. Sin ese apoyo, no podrían radicarse aquí”, afirma Alonso. “Es una gran obra social que muchas veces pasa desapercibida, pero que transforma vidas”.

Una ciudad universitaria con alma y afecto

Para muchos estudiantes, Salto ofrece un entorno más humano y accesible que la capital. “El costo de vida es menor, las distancias son cortas y hay un trato más cercano”, dice Alonso. “El clima universitario aquí tiene algo especial, un sentimiento de comunidad que hace la diferencia”.

Ese espíritu también se refleja en los docentes y funcionarios que se radican en la ciudad. “Muchos vienen de otros departamentos o del extranjero, y se integran a la vida local. Algunos llegan con sus familias, otros solos. Por eso, crear espacios de apoyo y servicios de cuidado es fundamental”.

Mirando hacia adelante, consolidar la investigación y los posgrados

En su reflexión final, Alonso plantea los principales desafíos para los próximos años: “Queremos consolidar la enseñanza de grado, pero también crecer en posgrados y especializaciones. Es el paso natural para fortalecer el desarrollo científico y académico”. Asimismo, considera clave “seguir ampliando la investigación aplicada a las problemáticas regionales” y “profundizar la extensión universitaria, que es el puente con la comunidad”.

Finalmente, el coordinador destaca la importancia del apoyo político y social: “La Universidad de la República en Salto existe gracias al empuje de la gente. La sociedad la creó y la sostiene. Si seguimos trabajando juntos, el futuro será todavía más prometedor”.

Un sueño compartido

Salto ya no es solo una ciudad universitaria, es un ejemplo de descentralización educativa, de compromiso comunitario y de visión estratégica. Lo que comenzó como una apuesta hace 25 años hoy es una realidad que cambia vidas y proyecta un futuro de conocimiento, ciencia y desarrollo humano.

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