Violencia en Salto Nuevo /
Un conflicto barrial se convierte en un problema mayor
- Por Pedro Rodríguez
Dialogamos con Leonardo, vecino de Salto Nuevo, que atravesó una situación de violencia que preocupa y duele. Su historia no es un episodio aislado: es el reflejo de un problema que viene creciendo en ese barrio desde hace años. Leonardo nos cuenta que vive desde hace mucho tiempo en la zona. Su casa está al lado de la de los directores de una comparsa del barrio. Y ese detalle, que debería ser una simple coincidencia, terminó convirtiéndose en el origen de una convivencia que se volvió insostenible.
Años de ruidos molestos y denuncias
Todo empezó —según relata— con ruidos molestos que se repetían todos los días. Ensayos, música fuerte, discusiones y movimientos constantes. Los vecinos hicieron denuncias, hablaron, pidieron que se buscara una solución. Pero, según ellos, nada cambió. Con el tiempo, la situación se agravó. Leonardo cuenta que su madre, una mujer de 70 años, tuvo que soportar golpes en las ventanas, insultos y agresiones verbales de parte de algunas personas vinculadas a la comparsa. Incluso señala que hubo momentos en que era imposible descansar o vivir con tranquilidad.
La violencia llegó a la puerta de su casa
Pero lo ocurrido en los últimos días superó todos los límites. Leonardo relata que, tras pedir nuevamente que se corrieran del frente de su casa, recibió insultos, amenazas y finalmente agresiones físicas. Según su testimonio, dos personas lo interceptaron, lo tiraron al piso y allí llegaron varias más —entre cinco y seis— que comenzaron a golpearlo. También afirma que su madre fue empujada y que le rompieron el celular cuando intentó intervenir. Los vecinos, dice, fueron testigos y tienen filmaciones de lo ocurrido.
Más de 100 denuncias en la plaza
Este conflicto no es solo entre dos casas. Según Leonardo, en la plazoleta de Salto Nuevo también fue escenario de problemas similares, con más de 100 denuncias por ruidos molestos el año pasado. Muchos vecinos estarían cansados de soportar gritos, música y desórdenes en horarios inapropiados. La pregunta que queda flotando es inevitable: ¿cómo puede ser que un conflicto que lleva años, con tantas denuncias, siga sin una solución definitiva?
La respuesta que esperan
Leonardo fue atendido en el Hospital Salto, donde constató lesiones. Su rostro golpeado y su ojo lastimado muestran la violencia del episodio. Él afirma que ya no sabe qué hacer, que siente que las denuncias no avanzan, que nadie es detenido y que la situación se repite una y otra vez. Por eso recurrió a los medios. Porque, según él, ya no encuentra otra forma de hacerse escuchar.
Un llamado urgente
Lo que queda claro es que esto ya no es un simple problema entre vecinos. Es una señal de alerta. Una muestra de que cuando no se actúa a tiempo, cuando las advertencias se dejan pasar, las situaciones escalan hasta lo impensado. Las autoridades seguramente ya están al tanto. Y la expectativa es que intervengan con rapidez, antes de que esta historia, que ya tiene demasiados capítulos, termine con consecuencias aún más graves.
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