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Noemí Wolf, autora del Mito de la Belleza escribió: “por suerte las mujeres salieron a la calle”. Es verdad, salimos y también gracias a eso, a expandirnos y a su vez juntarnos, fuimos y vamos, cuestionando estándares y estereotipos tan arraigados.

En esta nota te voy a contar mi forma de ver a la belleza y el porqué, de tener esta nueva postura frente a ella.

Mi profesión de maquiladora profesional que ejerzo hace más de 15 años me hizo cambiar mi visión sobre la belleza y todo lo que eso conlleva. Algunas frases utilizadas ya sucumbieron y otras, siguen presentes. Muchas, se usan para impulsar ventas y otras tantas, provienen de un concepto de que la belleza es tal y de determinada manera como si existiera alguna regla para eso. Eso vende pero vende, porque alguien lo compra.

Si pensamos en la belleza en la historia, podemos ver que ha mutado y que ser bella en la Edad Media no se parece en nada a serlo en los años 60, 70, 80. Sería bastante obvio entonces, pensar que si han habido estos cambios, es porque no existe nada definitivo y por ende, todo es relativo.  Haciendo mea culpa, admito acá las veces que dije que “el maquillaje es el salvador para vernos más lindas y la base, entre otros, es el único producto que nos deja la piel perfecta”. 

Si me pongo a leer esta estrofa nuevamente y ustedes me ayudan, encuentro varias fallas como por ejemplo, que alguna cosa viene a salvarnos de precisamente lo que somos, como si lo que somos, sea algo a modificar. Luego, está la palabra “perfecta” , una palabra muy usada cuando hablamos de la piel, del rostro y el cuerpo. Y otra vez, dando por sentado lo opuesto a esa afirmación, que entonces nuestra piel, la que tenemos, es imperfecta. 

Términos ambiguos, subjetivos y denigrantes. ¿Denigrantes?  ¿No será mucho Gaby?

Pues no. Aquello que nos dice que sólo siendo de determinada forma, seremos bellas, nos denigra y disminuye. Esto que tanto tiempo venimos repitiendo y que seguimos escuchando, porque aún sigue firme, nos hace daño.  Nos daña, en la construcción de nuestro ser e identidad. Estudios ya hablan de la recurrencia a cirugías plásticas, a remodelaciones corporales y de rostro, a dietas anti saludables en pro a la búsqueda de esa belleza instaurada como única. 

Hoy, en Internet tenemos lo bueno y lo malo de esta historia. Así como nos bombardean de iconos transformados en casi robots con exceso de Photoshop y filtros, también, existe la ola activista, mostrando una realidad que se aleja de estos estándares. La revolución de la belleza es entenderla como algo propio de cada persona y que en la diversidad es donde radica lo bello.

¿Cuál es la solución entonces, si a sabiendas de todas estas falacias y mentiras usadas en las redes, nos seguimos tomando la pastilla de que la belleza es todo esto y lo otro? La solución para mí, siempre es y será, el autoconocimiento y la información.

Cuánto más sepamos quienes somos, porqué somos de esta manera, sin juzgarnos y cuáles son los cambios en los que nos queremos embarcar, más decisiones conscientes asumiremos.

La industria de la moda y estética se está planteando nuevas formas de comunicación por eso te aliento a que: hagas un detox informativo y reveas las cuentas que seguís, a quienes tomás como referencia positiva, qué lees cuando lees, qué escuchas, qué recibís diariamente, qué marcas consumís.

¿Qué dicen de tales temas?  Somos la consecuencia de todo eso que entra por nuestros sentidos. 

Nos percibimos desde la óptica del afuera y nos dejamos convencer por esa mirada que muchas veces nos critica, nos sumerge y nos reprime. 

Ver a lo bello en cada cicatriz, en cada cana, en cada arruga, en cada mirada y sonrisa no es dejar de cuidar nuestra imagen externa pero si, hacerlo de manera consensuada y sin fanatismos que nos hagan llegar a niveles máximos de exigencia.  

Me ha servido un montón en este tiempo, el contacto con el espejo y tener un espacio donde poder estar sola conmigo misma. Observar cada parte de mi rostro y cuerpo con detenimiento me llevó inclusive, a soltar lágrimas y con estas, también soltar prejuicios, etiquetas, comparaciones. Te lo sugiero, te lo aconsejo. 

Seamos más amables con nuestra belleza y con la de los demás porque sólo viéndola en la diferencia podemos transformar nuestra lucha por ideales utópicos, en realidades al alcance de todxs. La belleza nace ahí, en la autenticidad de los seres únicos que somos.

¿Te pensaste desde ese lugar? ¿Te podés ver de esta manera más amable? Ojalá que si, y sino, hay mucho por trabajar todavía. Te invito a seguirme y juntas lograrlo.

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