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El síndrome de la impostora nos azota a todas, persigue y acorrala.
¿Ya escuchaste hablar de esto? Puede que no, pero cuando te cuente de qué se trata seguro, lo reconocés enseguida.
Es eso que nos pasa, cuando no nos creemos capaces, sentimos que estamos engañando a la gente, que hay personas que lo harán mejor, que somos un fraude, etc, etc.
Básicamente, es esa sensación recurrente de que somos impostoras al presentarnos a un proyecto, encarar un trabajo, mostrarnos en público y hasta, en cuestiones más personales donde sentimos, que no estamos a la altura.
Nos dificulta tanto en lo laboral como en lo íntimo, al punto, de no construir relaciones sanas por el hecho de no considerarnos merecedoras de eso.
¿Ahora sí lo visualizaste?


Pues bien. Según investigaciones, este síndrome es más común en las mujeres y puede, que te des cuenta por qué. Las mujeres, somos muchísimo más cuestionadoras de nuestra actuación en cualquier ámbito.  Además de que, se nos ha cuestionado y criticado siempre, analizamos cada cosa al detalle y terminamos, muchas veces, por tirar abajo todo aquello que construimos. Confiar en nosotras mismas, se nos hace difícil. Nos enseñaron a dudar de las fortalezas y cualidades, poniendo énfasis en las carencias.

Hoy, todo ya va hacia otro lado y gracias a la ciencia y disciplinas como la psicología, podemos transmitir a las nuevas generaciones otros valores. El confiar en una misma, poner foco en lo que me sale bien, asumir mis vulnerabilidades sin que sean un problema, estar seguras de nuestro talento y más, son características bien modernas de una sociedad que ha tomado contacto con la salud mental y la equidad.  A modo de confesiones personales, asumo que el síndrome de la impostora es algo que jamás, se va por completo de mi vida.  Soy una mujer bien plantada y que trabaja arduamente en pro al autoconocimiento y eso, me lleva a profundizar en mis luces y sombras y aún así, continúa apareciendo de vez en cuando. ¿Y cuándo?

Cuando me salgo de la zona de confort, cuando me planteo desafíos nunca experimentados, cuando me expongo de manera que muchas personas puedan ver y evaluar mi desempeño, cuando no estoy en mi ámbito habitual y se me plantean nuevos retos o, cuando puedo darme cuenta que alguien no valida mi capacidad. El síndrome de la impostora es lo que sucede internamente aunque, tiene que ver con el otrx. Ese otrx, pareciera nos está tomando un examen y es ahí, donde trastabillamos con la confianza. Es verdad, que si bien la ayuda de parte de profesionales, materiales narrativos, informaciones que recibimos permanentemente en las redes, nos dan recomendaciones para sobrepasarlo de una manera más amena y con menos miedos, también la propia súper información hace que la comparación sea más fuerte.

Entonces, acá van mis sugerencias para que este síndrome no se haga tan latente:
1. Reconocer que existe. Este paso es fundamental para poder trabajar en el. Hacerlo consciente, es la forma de combatir cualquier cosa.
2. Hacer una lista cuando aparece y lograr identificar en qué momento se despierta, por qué y cuál es el disparador.
3. Una vez hecha lista, nos vamos a servir de ella para detectar en cuáles áreas tengo que laburar más. Por ejemplo: “siempre que voy a exponer mi opinión en público me retraigo y no lo hago porque siento que no es importante.” Lo anoto y puedo ahondar en eso.
4. Hacerme preguntas. Las preguntas son disparadoras para llegar a conclusiones nunca antes pensadas. Qué me hace sentir esta situación? Me sentí así otras veces? Existe algo que me incomoda de esto puntual? De qué manera puedo mejorar mi autoconfianza?
5. No compararme y, si bien esto es casi imposible en esta realidad que vivimos, mi consejo es silenciar las voces externas.
6. Tomarme un momento para mi cuando esté sintiendo que el síndrome llega. Conectarme conmigo misma y con quien soy. Una simple meditación, estar en silencio o tranquila en algún lugar, puede ser suficiente para encontrarme.
7. Reconocer mi potencial. No es tarea fácil, lleva tiempo pero la recompensa es maravillosa. Es en ese instante, donde la opinión ajena baja su intensidad y la propia, cobra relevancia.

Si estas recomendaciones te sirven genial, y si querés sumarle alguna más, me encantaría me la hicieras llegar. Si te parece que lo tuyo ya es más intenso que esto, recurrir a personas más capacitadas, es fundamental. Este síndrome, puede que parezca banal hasta que sea una barrera para tu crecimiento.  A dar batalla a aquello que nos tira para atrás y ganas, a lo que sí nos impulsa.

 

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