La Iglesia Universal inicio su mudanza /
De la conocida sede de Sarandí a un nuevo templo con gran inversión
La Iglesia Universal del Reino de Dios —popularmente conocida como Pare de Sufrir— inició en estos días la mudanza de su sede en pleno centro de Salto, dejando atrás el amplio edificio de calle Sarandí que durante más de dos décadas funcionó como su principal templo. Se trata del inmueble que en su momento ocupó el Banco La Caja Obrera y que, tras su cierre, fue adquirido por un inversor local que lo alquilo a la organización religiosa.
La fachada con el cartel característico de “Universal”, visible aún en la sede antigua, será reemplazada por una nueva instalación: un local comercial que antes funcionaba como mueblería y que ha sido adquirido a un inversor también local, tras lo cual, fue profundamente refaccionado, ubicádonse en calle Uruguay a la altura de la cuadra del 1.500 a pasos de su cruce con la calle Juncal. Las obras incluyen ampliaciones, diseño acústico y mejoras edilicias que —según comerciantes de la zona— implicaron una inversión muy superior a la de un emprendimiento comercial promedio, señal de la relevancia que la iglesia atribuye a su presencia en la ciudad.
Una de las organizaciones religiosas de mayor crecimiento
Desde su llegada al país y particularmente a Salto, la Iglesia Universal ha mostrado un crecimiento sostenido. Lo que comenzó en nuestra ciudad en una sala de los antiguos cines cerrados, pasó luego a ocupar un edificio bancario de grandes proporciones y hoy se traslada a un nuevo templo especialmente adaptado. Sus ceremonias congregan a un número importante de fieles y su presencia en medios radiales, redes sociales y la vía pública ha sido notoria. Ese crecimiento se ha construido, en buena medida, sobre las contribuciones económicas de sus seguidores, especialmente a través de los denominados “diezmos” y “ofrendas”, elementos centrales en su modelo religioso y financiero. Para críticos y especialistas, estos aportes constituyen también una clave para entender su sorprendente capacidad de expansión logística y edilicia.
Estructura, servicios y poder de influencia
Fuentes cercanas a las actividades internas de la organización señalan que la Iglesia Universal opera con una estructura profesional altamente desarrollada: psicólogos, orientadores familiares, abogados, asistentes sociales y equipos de contención emocional participan de distintas áreas de trabajo. Esta red de servicios funciona como un engranaje de apoyo y retención de fieles, reforzando la influencia de la institución sobre personas que atraviesan dificultades económicas, afectivas o espirituales. El despliegue de música, cánticos, testimonios y ceremonias de fuerte impacto emocional forma parte de una estrategia de comunicación que, según analistas religiosos, combina elementos del neopentecostalismo con técnicas modernas de construcción de liderazgo y motivación colectiva. Todo ello refuerza su capacidad de captación y fidelización.
Cuestionamientos y controversias internacionales
Aunque la Iglesia Universal sostiene que su misión es espiritual, social y de ayuda comunitaria, la institución se ha visto envuelta en controversias en varios países. Investigaciones periodísticas y judiciales en Brasil, Argentina y otras regiones han indagado presuntos movimientos de dinero hacia paraísos fiscales, lavado vinculado al narcotráfico y operaciones financieras opacas. La organización ha negado sistemáticamente todas las acusaciones, atribuyéndolas a persecuciones políticas o religiosas. En Uruguay, si bien no existen causas judiciales abiertas, sectores académicos y organizaciones de la sociedad civil han advertido sobre el creciente poder social, económico e incluso político que la Iglesia Universal construye mediante su red de fieles y sus prácticas de contribución económica.
Un traslado que marca una nueva etapa
La mudanza de su sede central en Salto es un movimiento más dentro de su consolidación. La Iglesia Universal no solo cambia de ubicación: reafirma su estrategia de expansión, invierte en infraestructura y continúa posicionándose como uno de los actores religiosos más influyentes del departamento. Mientras avanza su instalación en el nuevo templo, el debate sobre su papel —religioso, social, económico y político— vuelve a instalarse en la agenda local. Y la comunidad salteña observa, una vez más, cómo un movimiento religioso global sigue reconfigurando su presencia en el corazón de la ciudad.
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