Por conexion en puente rodovial de Salto Grande /
Salto posee las condiciones para ser cabeza de nodo ferroviario regional
Durante décadas, lamentablemente, la red ferroviaria uruguaya perdió protagonismo, deteriorándose a un punto crítico pese a ser un componente esencial para cualquier estrategia logística y productiva moderna. Pero, como es notorio, en los últimos años se ha generado un positivo giro que podria convertir a Salto en cabeza de un corredor regional de cargas y de pasajeros, tanto regional como internacional. La inversión realizada en el Ferrocarril Central —la obra ferroviaria más importante de las últimas décadas— permitió modernizar un tramo que ya está operativo y que se está convirtiendo en la base para nuevos servicios de transporte de carga, impulsados por una empresa nacional especializada en logística, hablamos del Grupo RAS, que adquirio locomotoras de última generación para operar en ese corredor. Aunque en un comienzo el foco está puesto en conectar Rivera con el Puerto de Montevideo, el horizonte logístico nacional y regional señala otro punto estratégico que podría transformarse en el centro de gravedad del sistema ferroviario: el litoral oeste, con nuestro Salto como nodo articulador. Apuntando a la posibilidad real y posible de generar en el litoral otro corredor, en principio de cargas.
La clave del Litoral: recuperar 327 km para reconectar el país
Pero, la posibilidad de poner en funcionamiento el corredor ferroviario del litoral, depende de una condición indispensable: recuperar los 327 kilómetros de vías entre la estación Midland, el ramal El Precursor y la conexión hacia Paysandú y Paso de los Toros, donde empalmarían directamente con el Ferrocarril Central.
Esto permitiría que trenes de carga —e incluso de pasajeros— circulen nuevamente por un corredor hoy inactivo, integrando la región al sistema ferroviario nacional y permitiendo la llegada directa hacia Montevideo y su puerto.
Lamentablemente, la obra iniciada años atrás por AFE en la recuperación de ese tramo de 327 kilometros, quedó inconclusa. Entre la estación Queguay y Salto aún restan unos 80 kilómetros, cuya reconstrucción nunca se completó pese a contar originalmente con financiamiento. La paralización dejó incluso una locomotora abandonada durante años en territorio sanducero, símbolo de una desidia que frenó un proyecto que debió finalizarse en 18 meses.
Salto podria ser el gran “hub” internacional gracias a El Precursor y Salto Grande
La recuperación del ramal El Precursor —conectado al sistema ferroviario argentino mediante el puente rodoviario-ferroviario sobre la represa de Salto Grande— abre un escenario único: Salto puede transformarse en un hub logístico ferroviario internacional, canalizando no solo la producción del litoral uruguayo, sino también cargas del norte argentino, del sur de Brasil y del Paraguay.
Gran parte de esa producción —arroz, citrus, granos y mercaderías industriales— se transporta hoy por camión. Otras opciones, como un sistema de barcazas, han tenido avances y retrocesos. La infraestructura ferroviaria, en cambio, constituye una alternativa de alta capacidad, menores tarifas por tonelada, mejor eficiencia energética y más previsibilidad.
Con ese a concretar nodo ferroviario en Salto, la región podría convertirse en un corredor bioceánico complementario, integrando las cadenas logísticas del Cono Sur, con impacto directo en la competitividad exportadora uruguaya y regional. Más eficiencia, más volumen, más inversiones: el impacto económico esperado. La rehabilitación del corredor ferroviario del litoral permitiría, según estimaciones iniciales, pasar de las actuales 370.000 toneladas transportadas en la región a varios millones de toneladas, multiplicando la escala logística.
Cinco factores que alientan la realización
Esto sería posible gracias a cinco factores combinados que solo puede brindar el ferrocarril: 1º) mayor tonelaje por eje, 2º) eliminación de transbordos en Paso de los Toros, 3º) reducción de tiempos y costos operativos, 4º) ahorro de combustible, 5º) menor desgaste del material rodante y de las propias vías.
Todo ello elevaría la competitividad de los productores, bajaría los costos logísticos y aumentaría el atractivo para inversiones: terminales de carga, centros de transferencia, servicios conexos y nuevas actividades asociadas a la economía del transporte.
En síntesis, la recuperación del corredor ferroviario del litoral no es solo una obra pendiente: es una decisión estratégica capaz de reposicionar a Salto como el gran nudo articulador del comercio regional. Allí donde convergen Uruguay, Argentina y Brasil —y donde Paraguay mira buscando nuevas opciones logísticas— puede surgir un hub ferroviario que transforme la matriz productiva del oeste y del país entero.
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