El básquetbol femenino busca su lugar /
Entre la pasión y la lucha por mayor reconocimiento
El básquetbol femenino en Salto atraviesa una etapa de consolidación. Aunque su práctica existe desde hace años, recién en 2023 se logró organizar el primer campeonato oficial, marcando un antes y un después para las jugadoras. En este contexto, Flavilenne Tironi, Ximena Cheriff y Malena Salvarrey compartieron su experiencia en una entrevista en el Streaming de Diario La Prensa, donde abordaron tanto su pasión por el deporte como las dificultades que aún persisten.
Un camino que recién comienza
Para las tres deportistas, el desarrollo del básquetbol femenino es reciente pero prometedor. Según explicaron, durante mucho tiempo las competencias eran únicamente amistosas, incluso con equipos de otras ciudades. La oficialización del torneo local significó un paso fundamental.
“Es abrir el camino para las que vienen atrás”, señaló Tironi, quien destacó que las nuevas generaciones podrán competir desde edades tempranas, algo que no ocurría en sus inicios. Este avance no solo mejora el nivel deportivo, sino que también actúa como una motivación extra para quienes comienzan.
El entusiasmo es compartido por sus compañeras. Todas coincidieron en que la competencia aporta una intensidad emocional distinta, que impulsa a mejorar y fortalece el compromiso con el equipo.
Historias distintas, una misma pasión
Las trayectorias de las jugadoras muestran caminos diversos hacia un mismo destino. Ximena Cheriff encontró su vocación en el básquetbol a los 15 años, luego de probar varios deportes. Desde entonces, no lo abandonó. Tironi, por su parte, llegó casi por insistencia de su entorno, tras haber practicado danza. En tanto, Malena Salvarrey comenzó luego de acompañar a su hermana, dejando atrás la gimnasia artística.
Más allá de las diferencias, todas coinciden en la intensidad del vínculo que genera este deporte. “Es el mejor deporte del mundo”, afirmó Tironi, resaltando la mezcla de emociones que se viven en cada partido.
Además del aspecto competitivo, destacaron el impacto positivo en la salud mental. El básquetbol funciona como un espacio de desconexión, disfrute y crecimiento personal. “Es escapar un rato de la realidad y disfrutar”, resumieron.
Cambios de club y decisiones difíciles
En la oportunidad abordó un tema sensible que fue el reciente cambio de club de las tres jugadoras, quienes dejaron Ferro Carril para sumarse a Universitario.
Cheriff explicó que su decisión estuvo vinculada a una pérdida de motivación. Durante meses continuó asistiendo por compromiso, pero sin disfrutar. Finalmente, optó por priorizar su bienestar emocional. “Entendí que por mi salud mental necesitaba ese cambio”.
Una situación similar vivió Salvarrey, quien también decidió dar el paso pese al temor inicial. Ambas coincidieron en que encontraron en su nuevo equipo un ambiente más cómodo y motivador.
Tironi, en tanto, aclaró que su salida no estuvo ligada a conflictos, sino a una elección personal basada en afinidades y vínculos. “Uno busca estar donde se siente mejor y puede disfrutar”.
Un problema más amplio
Más allá de sus experiencias individuales, las jugadoras señalaron que existen dificultades estructurales que afectan al básquetbol femenino. Entre ellas, mencionaron inconvenientes en los pases entre clubes y situaciones que han llevado a algunas deportistas a abandonar la actividad.
“Eso es lo que no queremos”, advirtió Tironi, quien remarcó la importancia de encontrar soluciones para evitar que más jugadoras se alejen. En un contexto donde aún son pocas, cada pérdida impacta directamente en el crecimiento del deporte.
Las entrevistadas coincidieron en que es fundamental generar condiciones que fomenten la continuidad y el desarrollo, tanto a nivel institucional como social.
La importancia de visibilizar
Otro aspecto es la necesidad de mayor visibilidad. Las jugadoras consideran que los medios cumplen un rol central para dar a conocer la realidad del básquetbol femenino y contribuir a su valorización. “Lo mediático es lo que permite que se escuche”, afirmó Tironi, destacando que expresar opiniones y hacer públicas las problemáticas es parte del proceso de cambio.
En esa línea, Cheriff subrayó la importancia de que las mujeres puedan opinar y tomar decisiones sobre su propio desarrollo deportivo, incluyendo la libertad de cambiar de club sin cuestionamientos.
Un mensaje para el futuro
A pesar de las dificultades, el balance es optimista. Las jugadoras creen que el básquetbol femenino en Salto está en el camino correcto, aunque reconocen que aún queda mucho por hacer.
Su mensaje es claro: no abandonar aquello que apasiona. “No hay por qué dejar un deporte que nos hace bien”, expresó Salvarrey, en referencia a quienes se alejan por problemas externos. Con entusiasmo y convicción, las tres coinciden en que este es solo el comienzo. Aspiran a que el deporte crezca, gane reconocimiento y llegue a más espacios, incluso a la televisión.