1904: La vez que Salto tuvo que defenderse
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Por Pedro Rodríguez
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Hubo un tiempo en que el destino de Salto estuvo en juego. Cerca de 800 hombres avanzaron con la intención de conquistar la ciudad, mientras familias enteras buscaban refugio al otro lado del río Uruguay. Ocurrió en 1904 y es una historia que merece ser recordada.
Hoy Salto celebra sus 270 años con fiestas, espectáculos y actividades para compartir. Pero entre tantos motivos para festejar, también hay lugar para recordar aquellos episodios que pusieron a prueba a nuestra ciudad.
Porque detrás de la historia que conocemos hay capítulos que muchas veces quedan guardados en los libros. Uno de ellos ocurrió hace más de un siglo, cuando una fuerza revolucionaria intentó apoderarse de Salto y convertirla en sede de un gobierno provisional.
La historia está recogida en el Libro del Bicentenario de El Heraldo Salteño, en el capítulo «1904: La revolución en Salto», donde se relata uno de los episodios más intensos que vivió nuestro departamento durante la última gran guerra civil uruguaya.
En aquel año, la revolución encabezada por Aparicio Saravia enfrentaba al gobierno nacional. Una columna revolucionaria comandada por el coronel Abelardo Márquez había recibido armamento destinado a las fuerzas saravistas. Sin embargo, en lugar de continuar hacia el sur para reunirse con el grueso del ejército revolucionario, tomó otra decisión, intentar conquistar Salto.
El propósito era instalar en nuestra ciudad un gobierno revolucionario provisional, buscando fortalecer el movimiento y obtener reconocimiento internacional.
El avance comenzó sobre puntos estratégicos. El 28 de mayo, los revolucionarios lograron apoderarse del Hipódromo. La noticia provocó preocupación y temor. Muchas familias salteñas decidieron cruzar el río Uruguay y refugiarse en Concordia, buscando ponerse a salvo de lo que podía suceder.
La fuerza revolucionaria reunía cerca de 800 hombres, mientras que Salto contaba inicialmente con unos 200 defensores. La diferencia era importante, pero la ciudad organizó su resistencia.
La defensa quedó en manos de la Guardia Nacional, bajo el mando del teniente coronel Fructuoso Leal, acompañado por el sargento mayor Pedro Ríos Olivera y el capitán ayudante doctor Marcelino Leal.
Entre los nombres que participaron de aquella defensa aparece uno que luego ocuparía la Presidencia de la República: Baltasar Brum. También estuvieron Francisco Aníbal Andrade, Américo Galo Vila, Víctor Marcenaro, Joaquín Betbeder, Juan Pivel, Martín Tate, Armando Pitamiglio, Antonio López, José Pacheco, Olegario Ansó, Pablo Chiara Calvero, Augusto Lamarthe, Juan J. Basso Ferreira y José Pons.
La nómina incluye además a los alféreces Tancredo Preve y Pílades Preve, apellidos que forman parte de la historia de familias salteñas.
Con la llegada de refuerzos desde Paysandú, la resistencia logró sostenerse. Hubo enfrentamientos, disparos y momentos de enorme tensión, incluso en las cercanías de la entonces Plaza Nueva. Finalmente, los revolucionarios fueron rechazados y debieron retirarse. El intento de convertir a Salto en sede de un gobierno provisional había fracasado.
No se trata de celebrar una guerra ni de tomar partido por quienes se enfrentaron. Aquella fue una época en la que los uruguayos resolvían sus diferencias con las armas, dejando dolor, pérdidas y familias marcadas para siempre.
Pero sí se trata de recordar. De saber que nuestra ciudad vivió momentos difíciles, que hubo vecinos que buscaron refugio al otro lado del río y otros que asumieron la responsabilidad de defender el lugar donde vivían.
Hoy, 270 años después, tenemos la posibilidad de discutir nuestras diferencias en democracia, con ideas y argumentos. Es un valor que debemos cuidar.