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Lunes en la nochecita, la Plaza Artigas lucía con muchísima gente. Simplemente salteños que decidieron ir a disfrutar la increíble baja temperatura que hacía, considerando que estamos en enero. El entorno también estaba muy movido: los quioscos, el hotel, la catedral, la casa diocesana…Pero volviendo a la plaza en sí, un veterano estaba preocupado porque según él -y se lo comentaba a un periodista de La Prensa- “la gente lo que menos hace es cuidar los canteros”.

Al hombre le preocupa los pelotazos en las plantas, de chiquilines que juegan al fútbol sobre los canteros con césped, pero también de gente que solamente pisa donde no debe -porque son sectores plantados-, y ni que hablar el tema de los perros. Resulta que algunos perros que la gente va y suelta libremente ahí, pero también algunos incluso con cadena y por ende sus dueños al lado, pisotean plantas. Ni que hablar que cuesta mucho acostumbrar al salteño -en Montevideo por ejemplo es más común- a salir con una pala y una bolsa y juntar las heces de sus mascotas.

Hay mucha gente preocupada (más bien enojada), y nos ha transmitido su preocupación, porque no puede ver los canales de televisión uruguayos (4, 10, 12). Efectivamente, hay más de una señal de cable, que no cuenta (quizás momentáneamente, aunque hace ya días) con esos canales disponibles. A decir verdad, nosotros no podemos hacer más que comentar el caso y decir que, según pudimos saber, se trata de acuerdos que se están haciendo entre empresas privadas.

Hace pocos días, se pudo leer en la crónica policial sobre hechos de vandalismo en una institución del barrio Quiroga, ubicada en la esquina de calles Marosa di Giorgio y Richard Bouceroux. Una lectora nos decía que le cuesta acostumbrarse a llamarle Marosa a la que era calle Industrias, y que desconocía totalmente que existiera la calle Richard Bouceroux. Es entendible el desconcierto de la señora.

Sucede que hubo un momento (¡pero ojo! De esto ya hace más de 20 años) en que a todas las calles de barrios como Horacio Quiroga y Bello Horizonte se le asignó un nombre, en general de primeros habitantes de esas zonas, cuando eran quintas. Sin embargo, muchísima gente le sigue llamando por un número: calle 4, calle 6, etc.

Esa señora, de paso nos decía, que le parece bien que cuando se quiera poner un nombre a una calle, se lo haga con aquellas que tienen número y no cambiar un nombre por otro o segmentar un trayecto con nombres diferentes. En Fin…en realidad Salto da mucho que hablar con la complejidad de su nomenclátor, no es tema fácil.

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