Anotaciones Callejeras
El conflicto, por así decirlo, entre la Intendencia de Salto y el Sindicato de Cuidacoches, no es cosa nueva. Pero charlando de esas cuestiones, hace unos días, con uno de los cuidacoches, nos decía que “lo peor que le puede pasar a uno de nosotros es que lo manden a trabajar alrededor del bagassopping”. Por supuesto que inmediatamente preguntamos el porqué y nos dijo este hombre que ese “es un lugar donde todos los días van a cuidar motos muchachos drogados, alcoholizados, que por supuesto no están autorizados por la Intendencia y siempre están buscando lío con nosotros”. Quizás sea bueno atender el tema antes que pase a mayores.
Vecinos de la calle Florencio Sánchez al 1400, Salto Nuevo, suelen decirnos que donde viven no es una zona demasiado tranquila que se diga. Se refieren a la frecuencia de episodios como hurtos y similares. Pero ahora, nos informan que están con problema de alumbrado en esa cuadra, lo que hace más complicadas las cosas. ¡Atento Alumbrado Público! Quienes sí están muy satisfechos son los vecinos del entorno del estadio Ernesto Dickinson, que muchas veces se han quehado del estado de las calles y ahora ven que las están bituminizando. Bienvenida esa mejora.
Hace algunos días, un lector nos hablaba de los famosos grafitis que hay en la ciudad. Para él, realizarlos es un delito sea donde sea: en un muro público, una residencia privada, un monumento, etc. Reconoce sin embargo que para algunos puede resultar un símbolo de libertad de expresión, de manifestación artística…Pero él nos decía de forma muy tajante: “para mí, si agarran a alguien haciendo eso, le tiene que tocar por lo menos dos días de calabozo y después obligarlo a limpiar lo que hizo”. El diálogo no terminó ahí, porque también le preguntamos si conocía algún lugar que últimamente hubiese sido “invadido” por este fenómeno llamado grafiti y que suele incluir imágenes y palabras. El hombre no dudó ni dos segundos para responder: “el viejo local de la UTE, ahí no cabe ni un grafiti más y queda feísimo”. Hablaba del local de la esquina de las calles Rivera y Colón, al lado de donde funcionan actualmente las oficinas de la UTE.
Volviendo a cambiar de tema, tenemos varios lectores afligidos por la forma de conducir sus bicicletas muchos adolescentes cuando salen de su institución de estudios, a mediodía especialmente. “Ayer por la avenida Viana iban dos, zigzagueando entre los autos y levantando las ruedas delanteras, y luciendo sus uniformes como si fuera un argullo lo que hacían, lamentable…”, nos comentaba una lectora. Y otra nos decía que esas mismas cosas a veces pasan encima de las veredas. A tener cuidado.