Anotaciones Callejeras
Quizás a lo bruto nomás, se podría decir, se bajaron los siniestros en una esquina tan importante de Salto como la de calle Varela y Sarandí. Una esquina complicada, por decirlo suave, al ponerse un resalto grande, importante, por la calle que recuerda al gran reformador de la escuela uruguaya, se logró bajar automáticamente la velocidad de los que iban al Oeste.
Por otra parte, los que suben por calle Sarandí al norte tienen preferencia, y son muchos pues agarra un buen número de los que vienen de Salto Nuevo rumbo al centro, y también de otras zonas, por lo que hay movimiento todo el día. Eso sí, que tengan preferencia los que vienen por Sarandí no significa que les hayan puestos un cartel que diga "Acelere", porque a favor del resalto para los de Varela hacen esas cuadras en cinco segundos, o menos si es posible. Es el problema de los salteños confunden preferencia con Fórmula 1.
52 cámaras es lo que se estiló en el pasado Mundial de Estados Unidos, Méjico y Canadá por partido. Un disparate de despliegue que aseguraba ver todo, para el Var también, pero sobre todo no dejar espacios para un golpe artero fuera de la mirada de los árbitros que eran tan comunes antes cuando un jugador aparecía en el suelo y no se sabía por qué, y había recibido un golpe de uno que a la pasadita le metió un codo o una piña. Acá es imposible que se escape algo, por ejemplo cuando se hace un gol no solo se siguen los festejos, sino la actitud de los dos técnicos, de los dos bancos, el festejo, normalmente en solitario, del arquero del equipo que hizo el gol. Un montón de situaciones que generan que los que van a hacer alguna maldad, o simular algo, lo piensen dos veces; desde ese punto de vista creemos que está bien.
Un salteño vinculado a la industria de la construcción comenta que ha estado en varios departamentos realizando sus actividades vinculado a empresas del rubro y que le llama la atención como en ciudades capitales más chicas que Salto, tiene en la calle Francisco Fondar, que es la principal, hay un orden y una prolijidad que cuida y defiende la propia gente. Por caso el centro de la ciudad de Trinidad, capital del Departamento de Flores, arreglos ornamentales, tiene luces en el piso de las veredas, bancos como de plaza pero de madera lustrada, que solo sufren el impacto del sol o la lluvia pero que nadie osa tocar para hacer daño, al contrario, los usan con respeto. Decía el salteño que se plantan palmeritas chicas y duran, porque hay que decir la verdad, esas palmeritas de media estatura son hermosas y dejan todo lindo.