Anotaciones Callejeras
Es importante pensar en la gente. Es importante actuar penando en el que menos tiene. Por ejemplo la gente que anda en ómnibus, nadie lo hace por amor a la intendencia sino porque no le da para un auto o una moto, o si los tiene no pueden mantener por el precio de la nafta. Por lo que hay que hacer las cosas, no solo decirlas o prometer planes.
Vamos a un caso específico. La parada de ómnibus de Larrañaga frente a las Escuela 1, al lado del Abitab, tiene las veredas hechas percha, pozos y zanjas a cien metros de calle Uruguay. Cuando llueve, y llueve seguido últimamente, se forman dos lagos entonces hay que andar saltando para subir al ómnibus. La Intendencia puede controlar las veredas pero no es su misión hacerlas sino del propietario frentista, el que da a la calle. Ahí va un tema.
Segundo, hay sí dos bancos para atender a la gente que espera el ómnibus que va para Salto Nuevo pero no hay techo por lo que las heladas, el sol o la lluvia dejan a las personas es situación incómoda. En verano, y acá el verano es duro de pelar, se recuestan lo que pueden a la pared para agarrar algo de sombra desde las 13:00 pero no debería ser así.
Un par de techitos en la zona de los bancos, vereda arreglada, gente tratada con respeto. Imaginemos la cantidad que se junta cuando cobran en esa red de pagos y se vuelven para el sur de la ciudad.
Si bien siguen llegando excursiones que van a la Gruta del Padre Pío y también buscan el tema de energías en la zona de la Estancia La Aurora, creemos, los que vivimos en Salto hace décadas, que aquel furor por los "platos voladores" en ese enclave que en realidad pertenece al Departamento de Paysandú por más que está ligado socialmente a Salto. Fue un tiempo donde se dijo hasta que vendrían de la NASA pero luego el paso del tiempo fue aquietando las aguas que en su momento se agitaban y bastante.
Las supuestas luces en el cielo, los visitantes de todo el mundo buscando algo distinto, creemos que han disminuido, no desaparecido pues nos contaban de un hotel de la zona de Termas del Daymán que hace unos meses una excursión de brasileños se levantó a las cuatro de la mañana y luego de decir oraciones en torno a la piscina salieron raudos para la zona mencionada sin importarles el frío ni nada. Como que tenían armada la visita al santuario religioso como parte medular de su presencia en la zona termal salteña.
Se tenía que saber...
Las misteriosas reclamaciones de gastos del ministro de Relaciones Exteriores uruguayo, Mario Lubetkin, que le cuestan al contribuyente unos 100.000 dólares, incluidas hasta 30 visitas a Roma durante el año pasado, pueden explicarse por la necesidad de que disfrute de la compañía de su amante que trabaja en la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en la Ciudad Eterna, dicen fuentes de la FAO. Publicado por el diario The Italian Insiere. Editado en Roma en Idioma Inglés el 24/08/26