Anotaciones Callejeras
Una joven mujer, muy linda por cierto se mostraba enojada, alterada, por la atrevida forma en que se dirigió a su persona un sujeto, que por cierto no lucia muy prolijo. Sospechamos que es de los que se encuentran en situación de calle y se instalan en el centro. La cuestión es que , junto con un compinche, se habían apropiado de uno de los bancos de calle Uruguay y desde allí, disfrutaban de musica a elevado volumen que un parlante a la venta, emitía como “gancho” para atraer compradores.
La cuestión que nuestro personaje, comenzó a dar pasos de baile y aprovechando la cercanía con la chica que venia caminando rápido y cabeza gacha para no dar ninguna posibilidad de acercamiento, extendiendo sus brazos hacia la chica, pareció invitarla a un abrazo o bailar…
La chica, se ofuscó notoriamente. Y tras lograr unos metros de distancia, soltó la indignación que le ganó esa acción. “ A estos atrevidos, vagos ¿porque la Policia no los retira? Que le apliquen la ley de vagancia. No creo que esas presencias, le gusten a los comerciante de esta cuadra”…
Un colega, especializado en información de sectores dedicados a la producción hortícola, nos decía que la gente que se queja del precio del tomate, morrones, cebolla, papa, etc. que si se traslada hasta la Central Hortícola del Norte, puede conseguir precios muy convenientes y si a la compra de bolsas o planchas, se integra una familia o un grupo de amigos, los precios que lograrían serían muy buenos para la economía de muchos hogares. La verdad, es que el planteo es válido e interesante…
Hablando de economía. Los autos eléctricos, como se da en el resto del país, estan ganando espacio rápidamente en Salto. Si uno pone atención, vera vehículos de todo tipo y porte. Ello, comenzó a determinar que los puntos de recarga de baterías, especialmente el de Plaza “33” permite ver que comenzó a tener “clientes” y esos dos lugares marcados sobre calle Juan Carlos Gómez, comienza a ser ocupados por autos o camionetas eléctricas…
Una buena noticia, nos proporcionó una madre con chicos que van a la escuela Los Robles. Una zona, donde conseguir estacionamiento, especialmente a la hora de entrada o salida de clase, es bastante difícil. En este caso, la señora que llevaba bolsos con mercadería para la cantina de ese centro educativo, tras cuatro vueltas a la manzana, sin suerte, decidió para en doble fila, pese a la presencia de un inspector municipal de tránsito.
La señora del caso, se dirigió al inspector, le explicó la situación y le pidió que la contemplara en los minutos que llevaría descargar y llevar al interior de la escuela todo los que cargaba. Pero, para su sorpresa y alegría, el funcionario municipal, se hizo cargo de la situación, tomó la carga, varios bolsos, y el mismo ingresó todo al citado colegio privado.
Como se ve y esta requete comprobado, hay buena gente y dispuesta a dar una mano, en todos lados. Incluidos los inspectores de tránsito, que no es un secreto, tienen mala propaganda. Especialmente si te aplicaron una multa y eso te hizo un agujero en el bolsillo… Pero, ese es otro tema…