El Gordo de fin de año
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Por el Lic. Fabián Bochia
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fbochia@laprensa.com.uy
En este día donde se termina el año, y La Prensa sigue llegando a los hogares salteños, queremos aprovechar que hace poco uno de los mejores profesionales que dio esta tierra cumplió ochenta años. Se trata del querido médico, del docente, del vecino, del padre, del esposo, del Gordo Campos.
No hay una persona vinculada a la salud en Salto que no conozca no solo al Gordo sino a su sapiencia y sus valores. Campos fue, vale decirlo, presidente del colegio Médico del Uruguay y esos tigres no van a elegir a uno del interior por filantropía, sino que Néstor era bueno entre los buenos, un notable galeno.
Dicen que cuando se complicaba gente luego de un siniestro de tránsito los familiares entraban en cierta tranquilidad al ver llegar la robusta figura del Gordo, no es que fuera infalible, pero tenía aquello de una especie de tino especial, además hablaba bien con la gente, era muy respetado, respetadísimo diríamos por su sinceridad, talento, visión de futuro y evolución del paciente. El Gordo no vendía ilusiones, pero a las pocas que había les sacaba hasta las entrañas.
Hay una faceta que queremos destacar de Campos hoy, que se termina el año y cuando hace poco festejó sus ochenta años como bien lo señaló La Prensa. Y es su pedagogía, su enorme capacidad de transmitir conocimientos. En sí el Gordo es una escuela de medicina, cuántos estudiantes pasaron por sus manos, su conocimiento, su notable dicción. Desde nuestro lado, del periodismo, cuántos reportajes dio que eran un catecismo que habría que haber guardado por todo lo alto como forma de encaminarnos a una sociedad mejor.
Hoy que es el final y mañana el principio lo hacemos saludando y apoyándonos en la entrañable trayectoria de un hombre que pudo hacer una enorme cantidad de actos médicos desde el juramento hipocrático y desde su convicción que la medicina es una forma, quizás la mejor, de ayudar al otro.
En su cumpleaños decíamos que era un día muy especial, porque el doctor Néstor Campos Pierri, celebra sus jóvenes 80 años, por lo que es justo y necesario detenernos a rendir un sincero homenaje a una vida dedicada al servicio de los demás. Ya retirado de la medicina, su nombre permanece ligado al ejercicio más noble de la medicina, porque nos consta que sigue estudiando, manteniéndose actualizado, tanto en los temas de su profesión como en otros temas, como la inteligencia artificial.
Así se ha convertido en hombre de consulta y consejo. Todo lo que lo ha caracterizado desde el inicio mismo, de su carrera como médico, donde siempre se distinguió como ejemplo de sapiencia, humanidad y humildad. Es un ejemplo de como se debe entender y practicar la medicina, como acto humano antes que técnico. Cada paciente fue para él una persona con nombre, historia y temores, nunca un número ni un simple diagnóstico.
Otro aspecto a destacar, es que a sus 80 años, lejos es de ser “un viejo”, sino el hombre vital, que sigue actualizándose e en todos los temas importantes de estos tiempos.
Hoy, se encuentra en Montevideo, donde se reúne con toda su familia, incluyendo a una de sus hijas, Jimena, que se encontraba en EE.UU. y que viajó expresamente para celebrar este especial cumpleaños del querido Gordo Campos, que como bien nos dijo, “desde hoy juego en sub 90” con toda la alegría de entender de lo bueno del simple vivir, máxime, rodeado por toda su familia.
Por todo ello, vaya nuestro saludo afectuoso y nuestro brindis sincero, deseándole muchos años más de bienestar, rodeado y disfrutando del notorio respeto y el cariño que supo sembrar a lo largo de su vida entre los salteños y muchos compatriotas de todo el país.
Entonces hoy que se cierra el año el mejor homenaje que los salteños podemos hacer al Dr. Campos es no tener siniestros, es no tener accidentes, es darle libre a médicos y enfermeros de emergencias y centros de atención porque nuestra conducta homenajeará al querido Gordo Campos.
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