La Prensa Hacemos periodismo desde 1888

A veces la historia da vueltas que asoman inesperadas y dejan a todos perplejos. Conviene ahondar en algunos puntos que a veces no se analizan. Primero, aquella decisión hace una década aproximadamente de Donal Trump queriendo ser presidente de los Estados Unidos de América por el Partido Republicano.

Hubo hasta chanzas, incluso de lo poco que duraría en esas eternas rondas internas de los yankees para terminar ganando el lugar para luego disputar la presidencia en su "súper martes" ante el candidato demócrata. Contra todo y contra todos y con una siempre abultada billetera el magnate fue volteando muñecos hasta que llegó a la cancha grande. Quizás ante la incredulidad de varios y de paso se llevó la presidencia de los Estados Unidos de América, el país más importante de la tierra, si China lo permite. Pero este hombre fue por más y casi gana la reelección, algo que se les escapó por moneditas, y después fue de nuevo por ganar y aplastó a Kamala Harris, la respetable vicepresidenta de Joe Biden. Esta vez marcó dos puntos clave. Ganó por más, mucho más que la primera vez, arrasó en algunos estados, y volvió recargado, se sacó de encima los moderados de su partido y se llenó de "halcones". Hay un detalle a no olvidar y es que la ley americana impide a una persona ser tres veces presidente, por eso por ejemplo, Barack Obama no pudo ser candidato como muchos querían, claro, el ex presidente había gobernado dos períodos, el primero y luego el segundo con reelección. Obvio entonces este es el último período de Trump, y ególatra como es querrá quedar más aún en la historia. Por eso lo logrado con el tema de los rehenes de Hamas es para enmarcar pero también va en esa búsqueda de liderazgo global que Estados Unidos quiere replantear ante el avance de China y Rusia. Trump, a pesar de todo, va logrando cosas pero también muestra que Estados Unidos es un país que merece estudio pues con la cantidad de gente de nivel en todos los órdenes, académico, cultural, militar, termina dándole ocho años de su gobierno a este hombre.

Pero Trump también mira la región y a la vista está el apoyo explícito a lo que hace Javier Milei en la Argentina, lo que hay que tomar en cuenta. Estamos a mitad de mandato pero desde los estados Unidos no quieren que haya crecimiento del kirchnerismo no por sus forma repugnantes de gobierno, sino por su alineamiento con China y algunos terrajas como Maduro. En ese marco convendría preguntarse si por ejemplos Estados Unidos está dispuesto a darle un apoyo, menos evidente, a quienes mejor lo representan en Uruguay y visto lo visto sería a los candidatos de la Coalición Republicana. El uruguayo no está dispuesto a tolerar lo que pasa en la Argentina, está bien, pero desde un país del nivel y el tamaño del gigante del norte tienen mil formas de influir en todo lo que hace un país chiquitito como Uruguay. En ese marco también habría que mirar lo que hace Israel, hoy venido a menos en la consideración mundial, sobre todo a nivel de universidad y grupos de jóvenes, por lo que deberán remar y remar para estar mejor posicionados. Claro que por ejemplo la izquierda uruguaya se va a embanderar con cuanto anti norteamericano ande en la vuelta, aún la dictadura cubana, pero no siempre hay que ver todo blanco o negro. Daba gracia ver al a ministra Sandra Lasso defendiendo la presencia de marines americanos en el Uruguay cuando la presencia de tropas extranjeras necesita el aval del Senado.

A veces hay que entender las propias condiciones y las propias contradicciones de los partidos para entender la realidad.

Ranking
Recibirás en tu correo electrónico las noticias más destacadas de cada día.

Podría Interesarte