Hay caminos para abatir la inseguridad
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Por Lic. Fabian Bochia
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fbochia@laprensa.com.uy
El sistema político debería cuidar los detalles pues se están dando episodios complejos de inseguridad en todos lados, Salto lamentablemente está diciendo presente a cada rato, y lo que sale, por ejemplo del Parlamento Nacional, son ataques cruzados por el análisis del proyecto de Rendición de Cuentas o el caso Cardama. Seamos sinceros, hay que encapsular esos temas, dejar que se vote, se discuta con la altura que se debe y que la Justicia investigue y dedicarse a los temas que nos apuran y hoy es el de la inseguridad en primer plano y el del trabajo en segundo, pero cerca.
Hoy la droga ha invadido todo y tiene un ejército de zoombies que buscan algo que robar para seguir consumiendo. Solo así se explica lo que se sufre en arrebatos, robos menores y robos mayores, a mano armada a comercios chicos y medianos, en algunos casos llevándose sumas irrisorias pero que por ejemplo pueden dejar el saldo de personas fallecidas pues se usan armas de fuego. Ni hablemos de trauma psicológico para empresarios, funcionarios y clientes de soportar este acto de extrema violencia cuando solo ejercen el derecho al trabajo o a la compra. Una verdadera locura. Pero los señores legisladores están atrás de "Cardama".
Acá está faltando una política de seguridad que comienza en la legislación, jueces y fiscales aplican la norma que hacen los legisladores, por lo que la primera política contra el delito nace en las Cámaras legislativas de la nación. Por allí debe arrancar, hay que decirlo. Hace años salió una campaña para bajar la edad de la responsabilidad penal. No es que los menores de 18 años no paguen lo que hacen, sino que se los mide con otros códigos, más benignos. Se buscaba igualarlos desde por ejemplo los 16 años. El Frente Amplio, cuando no, salió con su campaña del no a la baja diciendo que ser joven no es delito. Una obviedad pero le sirvió. Hoy quizás la gente votaría distinto pues tenemos menores de 16 y 17 que son expertos en armas, drogas, arrebatos, copamientos y otras delicias. Claro que ser joven no es delito, se sabe, se recontra sabe, el tema no es el joven justamente, sino el delito. Quizás habría que replantear esas leyes pues no leen la realidad que nos toca vivir. Hay delincuentes que usan menores a sabiendas de su condición para que delincan a placer, o mandan niños a vaciar casas y esperan afuera el botín. Todo mal.
Hay un concepto que decía Manini Ríos que es bueno volver a plantear. Y es que el tema de la seguridad no se resuelve si no se resuelve el tema de las cárceles, pues son escuelas del delito, no sirven para la profilaxis del delito como dice la normativa escrita y cuando cae un muchacho allí, de 19 o 20 años, sale experto en delito, no buscando ir a hacer un curso a la UTU. Es muy alta la reincidencia de los que salen pero además no solo es alta sino que es más pues muchos de los que salen y delinquen no se los identifica, por lo que es más alta de lo que dice la estadística. Pues vamos a suponer que un ex recluso luego de unos días de salir roba una bicicleta y como es algo supuestamente menor los damnificados no hacen la denuncia. Ese ex convicto volvió a delinquir pero no figura en la estadística, no forma parte de los reincidentes pero la realidad dice que volvió a violar la norma, no lo olvidemos.
Entre legislación actualizada, entre mejoramiento del sistema carcelario, entre reinserción laboral de los ex convictos hay caminos buenos para la recuperación. Hay que hacerlo.