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Estafa: "delito que comete el que, con ánimo de lucro, utiliza un engaño bastante para producir error en otro, induciéndolo a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno" (RAE dixit). Con todo este escándalo de la empresa Conexión Ganadera que se llevó puesto inversiones de más de 4000 compatriotas que creyeron que iban a ganar bastante más dinero del que parecía normal para el negocio ganadero, la palabra ESTAFA volvió a las grandes luminarias mediáticas.

¿Debería ser así? Claro que no, pues es normal y corriente en nuestro país. Diría más bien que lo define: es más, debería figurar en el escudo nacional. Hace un par de años atrás lancé en Estado de Situación la propuesta de hacer un Monumento a la Joda (como se conoce popularmente al acto de estafar). En nuestro Uruguay hay infinidad de monumentos. Básicamente de autoglorificación política. Pero no lo hay uno que eternice a la estafa. Y vaya si se lo merece.

De los miles que adoptaron la propuesta, la inmensa mayoría votó por designar al Antel Arena como Monumento Nacional a la Estafa. A partir de ahí yo personalmente pasé a denominar a ese esperpento de cemento típicamente soviético como ESTAFA ARENA. Está muy bien: ¿cómo podría denominarse sino a un gimnasio multimodal que debió costar 25 millones de dólares al que finalmente Juan Pueblo puso 120 palos de los verdes americanos?

Eso sí: ese mismo pueblo (bueno, la mitad a fuerza de decir la verdad) en un increíble acto de autoflagelación votó a su principal responsable primero como Intendente de Montevideo y luego Vice Pdte. de la República.  ¿No es sublime?

O como podría denominarse a los palitos plantados en el Río de la Plata a un costo de 270 millones de dólares (lo único que se hizo de la Regasificadora). O los 15 mil dólares mensuales que le pagábamos a la Pdte. del organismo rector de una empresa que jamás produjo un metro cúbico de gas durante 10 años.

O los 500 millones de dólares que le pagamos a las empresas de energía alternativa por año durante 30 años. Contrato que nos regaló el inefable Mujica y va hasta el 2043. Según denunció el ex Director de UTE Dr. Enrique Peés Boz en total pagaremos 15 mil millones de dólares por una energía que no precisamos. De cada 1000 pesos que pagamos mensualmente a UTE, 400 van para estos piratas energéticos.

O los 62 millones del "horno de Sendic", o los 822 millones de más de las "inversiones" de ANCAP, o los 300 millones de PLUNA...
¿Tengo que seguir? No me deja de ser muy llamativo que nos escandalicemos por una estafa privada. Parece ser que la del Estado zurdópata no le importa a nadie aunque nos alcanza a todos. Así nos va...

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