"La sociedad del riesgo"
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Por Lic. Fabian Bochia
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La obra pionera del sociólogo alemán Ulrich Beck, en particular su libro de 1992, "La sociedad del riesgo", introdujo el concepto de "modernización reflexiva", que exploraba las consecuencias imprevistas de la industrialización y la necesidad de que la sociedad comprendiera y gestionara estos riesgos.
Los conflictos sociales ya no se centran solo en cómo repartir la riqueza, sino en cómo se generan, se definen y se distribuyen los riesgos. Este cambio se debe a la reducción de la miseria material y a la aparición de nuevos riesgos producto del desarrollo científico y tecnológico. Se pasa así a una ‘sociedad del riesgo’, donde el problema principal es cómo controlar, reducir o distribuir esos riesgos sin frenar el progreso. La modernización se vuelve reflexiva: empieza a cuestionarse a sí misma.
Los dos paradigmas de la desigualdad social están vinculados a distintas etapas de la modernización: en sociedades marcadas por la pobreza y la escasez material, el eje central es la distribución de la riqueza y la lucha por satisfacer necesidades básicas. En este contexto, el desarrollo científico y tecnológico se presenta como una vía para superar la miseria, la dependencia y mejorar las condiciones de vida. Las categorías tradicionales de desigualdad (clases, capas sociales, individualización) surgen de esta búsqueda de superación de la carencia.
En los Estados de bienestar desarrollados la urgencia por cubrir necesidades básicas disminuye y surgen nuevos problemas sociales. La modernización pierde parte de su legitimidad inicial, ya que ya no se justifica solo por combatir la pobreza. Se hace visible que el progreso también genera efectos secundarios negativos, como riesgos ambientales, sociales y tecnológicos. El desarrollo de las fuerzas productivas libera nuevas amenazas y fuerzas destructivas. Esto impulsa una crítica creciente hacia la modernización, centrada no solo en la desigualdad económica, sino también en los riesgos que produce el propio progreso.
A partir de los años 70 la sociedad empieza a cambiar, antes los principales conflictos eran por la distribución de riquezas, es decir, quien tenía más menos. Hoy aparecen nuevos problemas relacionados con la modernización, riesgos globales y visibles como los contaminantes o la radiación. Antes los peligros eran por falta de desarrollo, hoy surgen por el exceso de industrialización.
Sostiene que los riesgos actuales son diferentes a los del pasado porque surgen del propio desarrollo industrial y tecnológico. A diferencia de los riesgos antiguos, no quedan limitados a un lugar específico, sino que pueden expandirse y afectar a todo el planeta, poniendo en peligro a todos los seres vivos. Además, estos riesgos transforman la forma en que entendemos la sociedad, ya que atraviesan fronteras, tiempos y espacios.
Podemos anticipar la argumentación mediante cinco tesis. En la primera, explica que estos riesgos provocan daños graves, sistemáticos y muchas veces irreversibles. También señala que son invisibles, como la radiación o la contaminación, por lo que no se perciben directamente y dependen del conocimiento científico para ser reconocidos. Por último, plantea que los riesgos pueden interpretarse de distintas maneras pueden exagerarse, minimizarse o negar, y que por eso quienes definen qué es un riesgo tienen un papel clave en la sociedad.
Los riesgos de la modernización afectan a toda la sociedad, incluso a quienes los generan (efecto “bumerang”). No respetan las clases sociales, ni los ricos ni los poderosos están totalmente protegidos. Generan nuevas desigualdades entre países y superan las fronteras nacionales. No frenan el capitalismo, al contrario, los riesgos se convierten en un negocio y crean nuevas necesidades. La economía pasa a depender de los riesgos que ella misma produce.
En la sociedad del riesgo, no solo importa la riqueza, sino también estar expuesto a los peligros. El conocimiento sobre los riesgos adquiere un rol clave y un fuerte valor político. Problemas antes considerados “no políticos” pasan a ser temas políticos. La sociedad y la opinión pública influyen en decisiones empresariales y económicas. Los riesgos generan conflictos, cambios en el poder y posibles crisis.