No podemos volver a caer en el peor negocio
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Por Lic. Fabian Bochia
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fbochia@laprensa.com.uy
La crisis económica del año 2002 en Uruguay, conlleva una fuerte oleada migratoria, de Uruguay hacia otros destinos, pero esta vez los emigrantes tienen como principal destino, ya no Argentina, la cual se encontraba también en una crisis económica, el destino ahora es España y en menor medida Estados Unidos, y se observa en el año 2006, que estos países concentraron casi el 70 % de los emigrantes recientes.
¿Quiénes emigran? Lo hacen de todas las edades, tanto varones como mujeres. Las tasas altas de desempleo y dificultades de inserción laboral constituyen un factor que alimenta esta inmigración de Uruguay, especialmente la de jóvenes.
En años recientes, acompañado por un crecimiento económico y una baja en la tasa de desempleo (5,4 % en febrero de 2011), además de una estabilidad social y política, comienzan a observarse indicios de un aumento de la inmigración y una aceleración del retorno de emigrantes uruguayos.
Este fenómeno pasó, ahora caminamos otros lugares, pero es bueno tener memoria de los problemas que son en sí bastante recientes. Sobre esto vale decir que el Uruguay debe aprender que el mayor valor, que el mayor activo que puede tener una nación no es oro, petróleo, cobre o minerales raros para la industria moderna sino un pueblo culto y tecnificado en base a educación. Y eso, que se ha ido obteniendo con muchos esfuerzos, como por ejemplo la presencia de la UTEC en lugares impensados hace unas pocas décadas como Rivera y Fray Bentos, ha dado (junto claro está al despliegue en todo el país de la Universidad de la República y de los centros de Formación Docente) como resultado a miles de muchachos formados, a miles de gurises con título, con especialización, que saben, que están actualizados pues la formación es buena. Pero, qué hacen luego.
Porque los jóvenes de hoy no están dispuestos a vivir manejando un taxi o un Uber para cuando puedan encontrar un espacio laboral en el área que se formaron. Y hoy con las conexiones que tenemos, con la comunicación en tiempo real, es probable que piensen, y luego actúen, en irse del país generando un negocio no malo, sino malísimo pues estaremos ante muchachos que se irán del país sin más pero dejando una impresión espantosa para todos pues se formarán acá, aprenderán acá y luego desarrollarán todo eso que aprendieron en otro país. Peor negocio para el Uruguay imposible, formar y capacitar a jóvenes que luego desempañan sus conocimientos en otra nación.
Recordando a su vez los problemas de población que tenemos. O sea, con una población envejecida nos estaremos dando el lujo de no darles oportunidades cuando los precisamos.
Es tiempo de que le demos posibilidades a todos nuestros jóvenes, y en especial a los formados pues de lo contrario potenciaremos el peor negocio.