La Prensa Hacemos periodismo desde 1888

Inglaterra abrió el comercio mundial en 1805 en la batalla de Trafalgar. Sus invasiones, en 1806 y 1807, mostraron a los criollos que podían administrarse solos. Su tratado con Artigas dio oxígeno a los orientales en 1817, asfixiados por portugueses y porteños. En 1828, con Rivera dominando las Misiones, concluyeron que no queríamos ser gobernados ni por Río de Janeiro ni por Buenos Aires, e impulsaron nuestra Independencia.

Después, capitales ingleses contribuyeron muchísimo a nuestro desarrollo, abriendo frentes de inversión. Nos trajeron la Revolución Industrial con ferrocarriles, industria frigorífica, desarrollo aurífero en Minas de Corrales, agua corriente, modernización ganadera y agrícola, y centenas de emprendimientos comerciales y tecnológicos. Por más de 100 años casi no tuvimos rubros pujantes en los cuales no hubiera inversiones y destacados emprendedores británicos.

Lamentablemente, a partir de la Conferencia Económica del Imperio Británico de 1932 en Ottawa, como reacción a la crisis de 1929, desarrollaron el Commmonwealth, un mercado común de preferencias comerciales entre colonias británicas y dominios autónomos, con restricciones externas. Quedamos afuera.

La 2ª Guerra Mundial y la de Corea, remediaron nuestras necesidades exportadoras. Pero finalizadas, y surgida la Comunidad Económica Europea en 1958, cerrada Inglaterra y Europa, perdimos mercados vitales. Aquellas dificultades económicas nos trajeron dolorosas consecuencias sociales y políticas por 40 años, hasta que se abrió China al capitalismo.

Hoy, el Reino Unido liberado del corset europeo se vuelve a acordar de estos viejos y confiables amigos. Tenemos de por medio un Mercosur que más nos frena que impulsa y un proyecto con Europa que aún puede demorar 10 años más, si sale. Pero no son obstáculos para promisorios puentes de acciones ya. El Presidente Lacalle se entrevistó con Boris Johnson, con el Príncipe Charles, visitó al Parlamento y a un Instituto biomédico. Tendremos un centro regional de vacunas.

Los Ministros intercambiaron opiniones sobre proyectos muy importantes para ambos países, especialmente para Uruguay.

En las gestiones de Paganini, trataron posibilidades de desarrollo en hidrógeno verde, la energía ecológica del futuro inmediato. En el contacto de Arbeleche con el Secretario de Estado para el Desarrollo internacional y Presidente de la COP26, Alok Sharma impulsaron iniciativas para la COP27, que será en Egipto en noviembre. Hablaron de la política ambiental uruguaya y de iniciativas ambientales con incentivos.

Las conversaciones de Bustillo y Arbeleche con el Ministro Ranil Jayawardena encaminaron allanar el comercio. Dicho Ministro cuando visitó a Uruguay escribió que “Un comercio más libre entre nuestras naciones significará más productos fantásticos en los estantes de las tiendas británicas, a precios más bajos. Más comercio = más crecimiento = más buenos empleos.” Ahora tweeteó que “Gran Bretaña y Uruguay tienen ideas afines en temas que van desde el clima hasta el comercio y espero hacer crecer aún más nuestra asociación comercial.”

Boris Johnson, al recibir a Lacalle expresó “Estamos listos para llevar la relación Reino Unido-Uruguay al siguiente nivel, particularmente en lo que se refiere al comercio. Gracias por venir a Downing Street, Presidente Luis Lacalle Pou.”

Como ciudadanos deseamos que el Gobierno Británico, reimpulse la importancia que tuvo para la libertad en el mundo la victoria de Nelson en 1805, que reavive la libertad comercial en una aldea global, como acostumbraba a mencionar Jorge Batlle, pues para un pequeño país como Uruguay, nos va la vida en la libertad de vender y comprar sin restricciones a cualquier país.

Nos resta felicitar a la Embajadora Faye O´Connor por su decisiva gestión para esta esperanzadora visita.

¡Bienvenido Reino Unido con su renovado espíritu liberal!

Creyeron en nosotros en 1828 y no se equivocaron. Vuelven a confiar.

Ranking
Recibirás en tu correo electrónico las noticias más destacadas de cada día.

Podría Interesarte