Salto del ayer. Dr. Emilio Bilbao
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Por Leonardo Vinci
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Jorge Pignataro y Estela Rodríguez, en su libro “El Nomenclator de Salto” dicen que el Dr. Emilio Bilbao fue un médico cirujano (1881-1933), especialista en ginecología. Profesor del Instituto Politécnico Osimani y Llerena, también fue director del Hospital y del Asilo de Ancianos. También mencionan que actuó intensamente en la vida cultural de Salto. Las crónicas en los periódicos del 25 de mayo de 1933 indicaban que “Se produjo esta mañana a las 7 horas el fallecimiento del Dr. Emilio Bilbao. Contra la tenaz enfermedad que minaba de tiempo atrás su organismo, la ciencia hubo de declararse estéril.”
El Dr. Bilbao desaparece entre la consternación unánime de sus coterráneos que supieron en todo momento rendir tributo a las grandes prendas morales que enaltecieron su personalidad, así en la vida social, como en el desenvolvimiento de sus actividades profesionales.
Una línea invariable de conducta caballeresca, llevada a veces a la austeridad, fue la característica de este salteño que hoy rinde su existencia, fuerte y fecunda todavía, a la ley inexorable.
Actuó en nuestro medio con el prestigio que le confería su personalidad de altos valores y la simpatía que supo irradiar y que no era otra cosa que el reflejo de su hombría de bien.
Se vinculó a la ciudad en forma indestructible, por la acción fecunda realizada desde los diversos y altos puestos a los que fuera llamado por la gravitación de sus merecimientos.
Como profesional, el Dr. Bilbao supo conquistar la estimación unánime de sus colegas, que estos días, en forma solícita y cariñosa han rodeado su lecho, siguiendo con vivo interés las alternativas de su enfermedad.
Extensamente vinculado al Departamento, la opinión siente hoy hondamente su fallecimiento, que labra vivo dolor en los corazones.
Decimos que el Dr. Bilbao, en su larga actuación en nuestro medio, fue objeto de especiales distinciones, justicia tributada a sus virtudes.
Debe recordarse que desempeñaba el cargo de director del Hospital Salto.
Finalmente, la publicación daba cuenta que el sepelio de los restos del Dr. Bilbao se realizaría el 26 de mayo “y seguramente ha de dar lugar a una sentida expresión de verdadero dolor colectivo”
El diario Tribuna Salteña adhería “a la honda consternación que produce la desaparición del médico caballeresco y filántropo, producida cuando todavía sus energías físicas y morales les colocaban en situación a continuar siendo un factor de positivo beneficio para la sociedad.”