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“Siempre se supo que Paccot había trabajado en Salto y que había fabricado la caja y la estructura del reloj conocido como “El Salteño”, coordinando con ingenieros europeos para que le hicieran toda la parte de relojería y que después- cuando se retiró- se llevó el reloj.” Así comienza su relato el Arquitecto Bentancur, que tras una larga búsqueda, finalmente encontró el famoso reloj de Paccot. Continúa contándonos el conocido profesional: se decía que estaba en un lado u otro; que estaba aquí o allá; o en el Consejo Deliberante de Colón.

Un día, visitando esa ciudad, me puse a preguntar en las calles a distintos vecinos acerca del reloj, hasta que alguien me dijo que le parecía que estaba frente a la plaza, “la que está más cerca del puerto, en un restaurante o parador de las cercanías. Debe ser ese el reloj que está buscando”. Me trasladé hasta ese lugar y finalmente me encontré con “El Salteño”, que es el nombre que tiene tallado. La gente del lugar me recibió muy bien y no solamente me permitió verlo de cerca, sino que abrieron la caja y trajeron los planos de la construcción del reloj- algo muy poco conocido- por lo que ellos tenían toda la documentación del proceso de construcción del mismo. Nos sacamos unas fotos en el lugar y nos volvimos.

“El Salteño” es una pieza única

Su estructura en madera está hecha por un ebanista de primer nivel como era Paccot. No existe otra igual. Lo de la caja y el mecanismo, no sabría decir si hay algo igual. Lo que siempre he escuchado es que Paccot había encargado especialmente a Europa las piezas del reloj. Porque no solamente da la hora, sino que además tiene los meses, y algo así como un calendario astronómico que gira alrededor de la esfera. En realidad, tiene varias esferas. Es bastante complejo, incluso, hasta de entender. Es una muestra de la curiosidad y el interés que tenían a principios del siglo XX por todo ese tipo de mecanismos.

El reloj es una estructura grande

Cabe decir que es un reloj grande. De dos metros cuarenta o más. No sería sencillo moverlo pues es una caja bastante pesada, aunque ya lo han trasladado varias veces dentro de la propia ciudad de Colón. Según lo que me comentaron sus poseedores, “El Salteño” habría estado en dos o tres lugares distintos en esa localidad entrerriana. De manera que si fuera a trasladarse, debería estar en manos de especialistas en mover obras de arte, antigüedades valiosas y objetos delicados.

Paccot trabajó en el Palacio Gallino

Paccot intervino en lo que fueron las reformas y las mejoras en general de la finca conocida como “El Palacio Gallino” a principios del siglo XX. Los dueños de la casa supieron traer en su momento a los mejores orfebres y decoradores de la época, entre los que se encontraban quienes trabajaban en la construcción del Palacio Legislativo, como fue el vitralista Arturo Marchetti o los que trabajaban en la yesería. Dentro de los destacados especialistas estaba Paccot, que hizo la escalera muy conocida por todos, y la estufa a leña con toda la decoración que tiene alrededor, como asimismo los marcos de puertas labrados. Paccot no trabajó solo, sino que se juntó con técnicos salteños, aunque el taller lo dirigía él.

El reloj debería exhibirse en Salto

Tras escuchar al Arquitecto Paul Bitencur, nos permitimos insistir en que este es el momento de plantear a través de gestiones gubernamentales, que el reloj pueda exhibirse temporalmente en Salto, ya sea en el Consulado Argentino o en el Museo de Bellas Artes u otro lugar apropiado para ello. Sería algo extraordinario que miles de escolares y liceales pudieran encontrarse con nuestra historia y conocer la obra de quienes nos precedieron.

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