Sobre el premio de OPI /
La búsqueda de Pedro Rodríguez y el papel de la prensa
- Por Lic. Fabian Bochia
La Organización de la Prensa del Interior premió con la distinción destinada al rubro investigación periodística a una tarea de nuestro compañero Pedro Rodríguez sobre posibles hechos fraudulentos en el otorgamiento de permisos para el porte de armas, incluida la habilitación psicológica. Demás está decir que esto honra al compañero y a toda la casa periodística más que centenaria de La Prensa que puede exhibir con orgullo no solo sus credenciales democráticas, sino también ahora su vocación por adentrarse en la noticia, cuestionarla y buscar la verdad aún dentro de una institución como la Jefatura de Policía de Salto que debería estar al servicio de la verdad, la ley y la justicia. En fin.
Esa búsqueda de la noticia por encima de la noticia oficial es la esencia misma del periodismo. Sino quedaríamos todos con las conferencias de prensa y los comunicados. La investigación hace al periodismo y a la democracia, de otra forma no hay república posible. Por eso cualquier régimen dictatorial, de derecha o de izquierda, lo primero que ataca es a la prensa libre. Primero que nada bloquear las voces críticas evitando que se derramen sobre la comunidad.
Hay que anclarse en otro punto, que es el del esfuerzo por la vocación ya que acá no hay plata al final, sino satisfacción al final lo que enaltece el trabajo de Rodríguez.
Cabe además, aunque cueste pues es desde adentro, destacar que quienes dirigen nuestro Diario permiten la mayor libertad de expresión y la búsqueda de la verdad, dentro de la ética que corresponde a La Prensa, y lo subrayamos desde hace nada menos que quince años.
Hay también repercusiones que vale la pena destacar, no solo de felicitaciones, sino de desahogo. Lo ha dicho el propio periodista, al recibir comentarios de gente que avanzó en la búsqueda de los permisos para portar armas y de repente la situación quedó truncada. El periodista desde su trabajo termina siendo la explicación de la alienación del ciudadano al que el Estado no le responde. Se nota entonces la importancia de la prensa, y en este caso la importancia mayor aún de La Prensa.
En tiempos de portales que brotan como hongos el Diario de papel, y también digital, pero con dirección, con gente responsable detrás, con caras visibles, termina siendo clave para al menos cuestionar al poder.
En tiempos de periodistas que no se sabe si son militantes, si son empleados de la Intendencia, si son corresponsales o qué, nuestro viejo y querido Diario termina encontrando en la búsqueda de la verdad el premio que no solo destaca a un periodista, a un medio como el nuestro sino a todos quienes creemos en que la verdad está antes que nada, antes que los carguitos temporarios o el abrigo del poder de turno.
Enhorabuena.