Una Orquesta Sinfónica Departamental
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Por Leonardo Vinci
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En tiempos recientes, la existencia de la Banda Municipal fue cuestionada. Aunque se escucharon diversas explicaciones, las mismas fueron más parecidas a excusas que a otra cosa. Es cierto que durante la pandemia los actos públicos fueron limitados y que habiéndose jubilado algunos músicos, no se cubrieron las vacantes. Pero no hace mucho, la Banda estuvo desintegrada.
Sabemos que el factor presupuestal es un elemento no puede ser ignorado en lo referente al funcionamiento de la Banda.
Pero en la búsqueda de alternativas, podríamos mirar a nuestros vecinos.
Hace muchos años un eficaz director y un grupo pequeño pero entusiasta de músicos, empezaron a hacer sentir sus anhelos de constituir una Orquesta Sinfónica. Pueblo y autoridades concordienses, aunando esfuerzos con un mismo ideal de superación y sobre todo con amor hacia su ciudad natal, ayudaron para que ese deseo surgiera en todo su esplendor, haciendo del simple proyecto una magnífica realidad.
Subsidio de la Comuna
Naturalmente que los primeros pasos fueron vacilantes. Se tenían que superar numerosos escollos debido a la insuficiencia de componentes e instrumentos, y al escaso o inexistente capital disponible. Poco a poco se fueron sumando integrantes. Algunos más tarde se revelaron como verdaderos y promisorios valores. Luego, la Comuna, en un rasgo de interés digno de elogio, concedió un subsidio, aunque insuficiente para las necesidades reales, pero subsidio al fin.
Orquesta Sinfónica de Concordia
Concordia pudo evadirse de la modorra provinciana que a ratos parecía envolverla y en 1953 su Orquesta Sinfónica actuó por primera vez en el Teatro Odeón. Las crónicas de la época decían luego del debut “Expectativa y deseos de escuchar lo bueno, y también esperanzas de poder criticar por parte de aquellos que, careciendo de propia iniciativa, veían con malos ojos la de los demás, llevaron a los que colmaron la sala en esa memorable noche. ¿Es necesario decir que el triunfo fue rotundo? ¿Acaso es desconocido el momento de emoción que a todos embargó aún solamente después de su primera pieza? Si bien se les reconoció que les faltaba un largo camino del estudio y perfeccionamiento por recorrer, supimos también que la ardua lucha sería superada con tesón y fe; con ese tesón y fe que inspiran las grandes obras y las buenas acciones.”
“El Heraldo Salteño” de Radio Cultural
Una interminable serie de conciertos fueron formando los eslabones que se unieron al primero, siempre en distintas salas y con un repertorio extenso y variado. Tres años después, “El Heraldo Salteño” de Radio Cultural le dedicaba un aplauso a sus músicos “para esos músicos que llevan la vocación del arte por meta, a esos hombres grandes y adolescentes que en noches invernales concurren a los ensayos olvidados de sus propios problemas, amparados por un mismo fin: llevar a los corazones la ternura, el brío y el romanticismo de inmortales compositores.”
Asociación Civil o Asdemya
Si Concordia pudo hacerlo hace 70 años, ¿cómo es posible que no podamos hacerlo los salteños ahora? Una Asociación Civil o la Asociación de músicos y afines debería recoger el guante y convocar a decenas de músicos salteños que, seguramente, gustosos querrán integrar la nueva gran orquesta.
Sinfónica Salteña
La Intendencia podría dedicar en el presupuesto quinquenal una partida que sustituya los costos que ha tenido hasta ahora con la Banda para subvencionar a la Sinfónica Salteña. Sólo hace falta voluntad.