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Ayer, 2 de noviembre, se conmemoró el Día de los Santos Difuntos y, como cada año, numerosas personas se acercaron al Cementerio Central, así como del Barrio Artigas y Cementerio Parque, para recordar y homenajear a familiares y seres queridos fallecidos.

Para facilitar las visitas, los cementerios dispusieron horario especial, lo que respectó al Central mantuvo sus puertas abiertas hasta las 18 horas, lo que permitió que más personas pudieran concurrir durante la jornada.

Desde las primeras horas de la mañana, vecinos y familiares llegaron con flores naturales y artificiales, especialmente rosas, margaritas y claveles, para depositarlas junto a las sepulturas como expresión de cariño y recuerdo. En las inmediaciones también se instalaron puestos de venta de flores, ofreciendo distintas variedades y opciones para quienes se acercaron a cumplir con esta tradición.

Una jornada de homenaje y reflexión

El movimiento de visitantes estuvo acompañado por momentos de recogimiento, oraciones y recuerdos. Para muchas familias, la fecha representa una oportunidad especial para visitar las tumbas, dedicar un pensamiento a quienes ya no están y mantener vivo el vínculo afectivo con sus seres queridos.

El Día de los Santos Difuntos también invita a reflexionar sobre la ausencia, el paso del tiempo y la importancia de los recuerdos. Sin embargo, el homenaje no se limita exclusivamente a esta fecha: muchas personas concurren al cementerio durante todo el año para llevar flores, realizar una oración o simplemente permanecer unos momentos junto a quienes formaron parte de sus vidas.

Entre flores, silencios y gestos de afecto, el Cementerio Central fue escenario de una jornada cargada de sensibilidad, en la que los salteños renovaron una tradición que mantiene viva la memoria de familiares y amigos fallecidos.

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