Aduana y sus nuevas medidas
- Por Gabriel Cartagena
La entrada en vigencia de la Ley Nº 20.419 y de los Decretos Reglamentarios Nº 236/2025 y Nº 84/2026 marca un paso importante para las ciudades de frontera. El nuevo régimen permite a micro, pequeñas y medianas empresas importar determinados productos de la canasta básica con beneficios tributarios y procedimientos aduaneros simplificados, buscando mejorar la competitividad del comercio local frente a las diferencias de precios existentes con los países vecinos.
Para departamentos como Salto, donde durante años el comercio ha debido enfrentar una fuerte competencia derivada de las asimetrías de precios con Argentina, la medida representa una señal positiva. El Estado reconoce finalmente que las zonas fronterizas tienen una realidad particular y que requieren herramientas específicas para sostener la actividad económica y el empleo.
Durante mucho tiempo comerciantes y trabajadores advirtieron sobre las consecuencias de esta situación. Menores ventas, reducción de inversiones, pérdida de fuentes laborales y cierre de establecimientos fueron parte de una realidad que afectó a cientos de familias del litoral. Cada comercio que baja su cortina no solamente afecta a su propietario; también impacta en trabajadores, proveedores y en toda la economía local.
Las nuevas medidas aduaneras buscan corregir parcialmente esas diferencias permitiendo que determinados productos lleguen a los comercios con menores costos. Si la implementación resulta ágil y accesible, podría generar mejores condiciones para competir y ofrecer precios más convenientes a los consumidores.
Sin embargo, tampoco corresponde pensar que esta normativa resolverá por sí sola todos los problemas de la frontera. Las diferencias cambiarias, los costos logísticos, las cargas empresariales y otros factores continúan influyendo en la competitividad de las empresas uruguayas.
Por ello, el verdadero desafío comienza ahora. Será necesario evaluar los resultados, escuchar a los actores involucrados y realizar los ajustes que sean necesarios para que los beneficios lleguen efectivamente a quienes generan empleo y mantienen viva la actividad comercial en nuestras ciudades.
La medida es bienvenida. Reconoce una problemática real y propone herramientas concretas para enfrentarla. El tiempo dirá si son suficientes, pero constituye un avance que merece ser valorado y acompañado con nuevas acciones en favor del desarrollo de las regiones fronterizas.