Centro Juvenil Ibirapitá /
Promueve la alimentación saludable y el trabajo comunitario en el Extremo Este
El Centro Juvenil Ibirapitá será escenario el miércoles 28 de octubre de una actividad dedicada al Día Mundial de la Alimentación, con propuestas educativas, exposición de alimentos, degustaciones y presentaciones artísticas. La iniciativa, que se desarrollará de 14:30 a 16:30 horas, reunirá a distintas instituciones del Extremo Este con el objetivo de promover hábitos alimentarios saludables y acercar a la comunidad el trabajo que realizan diariamente en el territorio.
La Lic. Verónica Ocampo, coordinadora del Centro Juvenil Ibirapitá, explicó que la jornada se organiza junto con instituciones de la zona, en el marco de una propuesta impulsada por el Instituto Nacional de Alimentación y el Ministerio de Desarrollo Social.
La actividad será abierta a todo público y tendrá lugar en el predio del centro, ubicado en las calles Rocha y Colonia, en el barrio Nuevo Uruguay. Además de conocer las propuestas alimentarias de las instituciones participantes, los asistentes podrán compartir una instancia de degustación y disfrutar de una presentación de danza a cargo de estudiantes de la Escuela Nº 107.
Los adolescentes, protagonistas de la propuesta gastronómica
Uno de los atractivos de la jornada será la participación de los adolescentes que concurren al Centro Juvenil Ibirapitá. A través de su taller anual de gastronomía, los jóvenes han aprendido a elaborar diferentes recetas y tendrán la oportunidad de presentar parte de ese trabajo al público.
Detalló Ocampo, el centro expondrá una preparación salada, una dulce y una bebida elaborada a base de frutas. También mostrará ejemplos de las meriendas saludables que reciben los adolescentes durante las actividades que se desarrollan de lunes a viernes.
La propuesta busca que los conocimientos adquiridos en el taller trasciendan el espacio educativo y se incorporen a la vida cotidiana de los jóvenes y sus familias. En ese sentido, aprender a cocinar no significa únicamente conocer recetas, sino también comprender la importancia de seleccionar los alimentos, mantener hábitos de higiene y aprovechar los productos disponibles en cada estación.
El taller incorpora, herramientas vinculadas con el mundo laboral. Los participantes aprenden a calcular los costos de elaboración, establecer precios, estimar ganancias y valorar el tiempo de trabajo necesario para preparar un producto. De esta manera, la gastronomía se convierte en una oportunidad para desarrollar habilidades prácticas y explorar posibles emprendimientos futuros.
Alimentarse mejor también implica aprender a elegir
Ocampo destacó que fomentar una alimentación saludable requiere un proceso educativo sostenido. La presencia cotidiana de productos ultraprocesados, bebidas azucaradas y alimentos con alto contenido de sal representa un desafío a la hora de promover alternativas más saludables, especialmente entre los adolescentes.
Por eso, desde el centro se trabaja para que los jóvenes comprendan la importancia de lo que consumen y puedan tomar decisiones informadas. La educación alimentaria incluye también aspectos económicos, ya que el costo de los alimentos es una preocupación concreta para muchas familias.
En este contexto, el taller de gastronomía enseña a reconocer los productos de estación, que pueden resultar más accesibles y permitir la preparación de comidas variadas. Utilizar frutas y verduras disponibles en cada época del año es una forma de aprovechar mejor los recursos del hogar sin dejar de lado la calidad nutricional.
Ocampo señaló que estos aprendizajes también generan intercambios con las familias. Los adolescentes comparten en sus casas las recetas y técnicas que incorporan en el centro, mientras madres y padres consultan sobre las preparaciones y sus ingredientes. Así, la educación alimentaria se extiende más allá de las actividades institucionales y contribuye a fortalecer hábitos en el ámbito familiar.
Un espacio de acompañamiento para adolescentes
El Centro Juvenil Ibirapitá desarrolla una propuesta socioeducativa dirigida a adolescentes de entre 12 y 18 años. Funciona de lunes a viernes, de 13:30 a 17:30 horas, y recibe inscripciones durante todo el año, de acuerdo con la disponibilidad de lugares.
La institución es gestionada mediante un convenio de la Fundación Purificación con el organismo estatal correspondiente, y ofrece actividades pedagógicas, talleres y espacios de acompañamiento. Actualmente, atiende a alrededor de 40 adolescentes, aunque el padrón puede variar por diferentes circunstancias personales, familiares y educativas.
El centro cumple un papel fundamental en el territorio, especialmente entre aquellos jóvenes que atraviesan dificultades para mantenerse vinculados al sistema educativo formal. El equipo interdisciplinario trabaja con ellos y sus familias para fortalecer sus trayectorias educativas, acompañar sus inquietudes y contribuir a la construcción de sus proyectos de vida.
La propuesta incluye talleres de cuidado personal, peluquería, barbería y actividades artísticas, entre otras experiencias formativas. Al finalizar los ciclos, los participantes reciben diplomas por los aprendizajes adquiridos, que pueden convertirse en herramientas útiles para su desarrollo personal y laboral.
En sus tres años de funcionamiento, el centro se ha consolidado como un referente para la comunidad. Incluso vecinos que no tienen adolescentes vinculados a la institución se acercan para solicitar orientación o información ante distintas situaciones.
Una red institucional para fortalecer los barrios
La jornada del 28 de octubre también permitirá visibilizar el trabajo conjunto de las organizaciones presentes en el Extremo Este, una zona que ha experimentado un importante crecimiento poblacional y la expansión de nuevos complejos habitacionales.
Participarán el Centro Juvenil Ibirapitá, el Club de Niños y Niñas de Aldeas Infantiles, CAIF Ajo, el Liceo Nº 7, el Merendero Andresito y representantes de la Intendencia. La Escuela Nº 107 aportará una propuesta artística de danza.
Más allá de la celebración del Día Mundial de la Alimentación, el encuentro busca fortalecer los vínculos entre las instituciones y acercarlas a los habitantes de los barrios. La coordinación entre los servicios permite compartir recursos, orientar a las familias y responder de manera más ágil a las necesidades que surgen en el territorio.
La invitación es amplia: acercarse, conocer las propuestas y participar de una tarde de aprendizaje e intercambio. La jornada pretende recordar que alimentarse saludablemente no depende solamente de lo que llega al plato, sino también de la educación, el acompañamiento y las oportunidades que construye una comunidad.