La Prensa Hacemos periodismo desde 1888

Alejandro Pignataro - Licenciado en Psicología- Especializado en Terapia sistémica con familias y parejas y en Sexología/Educación Sexual.

Alejandro Pignataro - Licenciado en Psicología- Especializado en Terapia sistémica con familias y parejas y en Sexología/Educación Sexual.

¿Qué entendemos por depresión?

La depresión a grandes rasgos es un trastorno que afecta la salud mental/emocional, el estado de ánimo, los pensamientos y emociones y, en general, la vida diaria de una persona. No es solo un sentimiento de tristeza ocasional, sino un estado persistente que puede durar semanas, meses o incluso años si no hay un tratamiento serio y sostenido con responsabilidad.

Entre sus síntomas más frecuentes (aunque son muchos) están la sensación profunda de tristeza, pérdida de interés en actividades que antes resultaban placenteras, fatiga constante, alteraciones en el apetito o en los hábitos del sueño, y pensamientos negativos recurrentes, como “sentirse inútil” o “culpable”. En casos más complejos, también pueden aparecer pensamientos suicidas.

La depresión tiene varias causas posibles, como factores genéticos, químicos, o situaciones estresantes de la vida, como la pérdida de un ser querido, el desempleo o una crisis personal. Aunque puede afectar a cualquier persona, algunas personas son más vulnerables debido a su historia familiar, los ámbitos en los que se mueve o incluso a predisposiciones biológicas.Final del formulario

¿Cómo podemos identificar la depresión en nosotros mismos? ¿Es posible?

Es posible identificar un cuadro de depresión en nosotros mismos, aunque a veces puede ser complicado, ya que los síntomas suelen desarrollarse de manera gradual e incluso pueden pasar desapercibidos, especialmente si estamos muy centrados en nuestras responsabilidades diarias. Sin embargo, hay ciertas señales a las que debemos estar atentos.

En primer lugar, si empezamos a notar que durante un período sentimos una tristeza profunda o sensación de vacío que no desaparece, incluso después de descansar o realizar actividades que usualmente disfrutaríamos, podría ser una señal de depresión. Otra señal importante es la pérdida de interés en cosas y actividades que solían alegrarnos, como hobbies, el trabajo o incluso las relaciones con las personas cercanas.

También es común experimentar cambios en los patrones de sueño, como dormir demasiado o, por el contrario, tener insomnio, así como cambios en el apetito (por ejemplo comer mucho más o mucho menos de lo habitual). La fatiga constante, a pesar de descansar, es otro síntoma importante, al igual que la dificultad para concentrarnos en tareas cotidianas o tomar decisiones.

Es fundamental observar si estos síntomas afectan nuestro bienestar general, nuestra productividad diaria o nuestras relaciones. Si comenzamos a sentir que estamos atrapados en un ciclo de pensamientos negativos, de culpa o inutilidad, o si pensamos que la vida no tiene sentido, estos también pueden ser rasgos de depresión.

Es importante recordar que, aunque podamos identificar algunos de estos síntomas, si notamos varios de estos signos y nos afectan de manera significativa, lo mejor es buscar ayuda para obtener el apoyo necesario y empezar a trabajar en el tratamiento adecuado, ya sea con un Psicólogo, Psiquiatra u otro profesional de la salud.

¿Cómo la identificamos en otras personas?

Identificar la depresión en otras personas puede ser más complicado que reconocerla en uno mismo, porque muchas veces las personas intentan ocultar sus sentimientos o no son conscientes de lo que están experimentando. Sin embargo, hay ciertos comportamientos o señales que pueden alertarnos de esto.

Uno de ellos es un cambio en el comportamiento. Si alguien usualmente es muy activo en su día a día y es sociable y empieza a aislarse, a evitar la interacción con otras personas o se muestra desinteresado en actividades que antes disfrutaba, podría ser una señal a considerar. También es común que las personas con depresión muestren un estado de ánimo bajo o irritable, incluso sin una razón clara. Pueden estar más sensibles o reaccionar de manera desproporcionada ante situaciones que antes no les afectaban tanto. A veces las personas con depresión también pueden tener dificultades para concentrarse o tomar decisiones, lo que puede reflejarse en su rendimiento laboral o académico (si es estudiante, por ejemplo).

¿La depresión puede afectar otras áreas como por ejemplo la Sexualidad en las personas?

La depresión impacta directamente en la sexualidad porque puede afectar el deseo, la energía, cuestiones que tienen que ver con el autoestima, los vínculos y la capacidad de disfrute. No es solo “falta de ganas”, sino que es consecuencia emocional y neurobiológica del estado depresivo. Esto se ve recurrentemente en las consultas clínicas y por eso es fundamental poder comunicarlo.

En las personas que están atravesando un cuadro de depresión lo más común es que sientan disminución del deseo sexual, dificultades en la excitación y el orgasmo y muchas veces culpa o desconexión emocional durante los encuentros íntimos. En esta área, hablar sobre sexualidad es super importante en los tratamientos de la depresión: la sexualidad es parte de la salud integral y poder hablar de estos temas sin tabúes ni miedos ayuda en la calidad de vida.

¿Cómo podemos actuar cuando la detectamos?

Si estamos frente a una persona con depresión, algo fundamental es actuar con empatía y sin juzgar, animando a la persona a buscar ayuda profesional para un diagnóstico y tratamiento (psicoterapia, por ejemplo). Es importante que la persona pueda sentirse acompañada, que pueda expresar lo que le pasa o lo que siente sin miedo a ser juzgada, a la par de acompañarla a que pueda realizar actividades saludables y que pueda volver poco a poco a establecer ciertos hábitos del día a día que pudo haber “perdido” (bañarse, comer, dormir). Habilitar espacios de diálogo es fundamental para poder salir de esa situación de angustia y tristeza.

Pero también es importante establecer ciertos límites: se puede ayudar y acompañar pero sin asumir toda la carga de la situación. Quien cuida y acompaña debe ser muy cuidadoso de su propia salud mental y emocional.

¿Algunas sugerencias finales?

Algo fundamental: habilitar espacios de diálogo y comunicación. Esa es una de las claves para poder sentirse mejor. Es super importante poner en palabras lo que nos pasa y cómo nos sentimos. Hablar generalmente alivia.

A la par de esto, entender que las “redes” son importantísimas en este contexto. Siempre habrá alguien disponible para acompañarnos, desde la escucha, la palabra, el abrazo o el simplemente estar. Y que entre esas “redes” en lo posible esté un profesional de la salud para acompañar, desde una mirada atenta, empática, de confianza, sin juzgar y que pueda generar un “lugar seguro” para poder realizar un proceso.

Ranking
Recibirás en tu correo electrónico las noticias más destacadas de cada día.

Podría Interesarte