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En el marco de marzo, mes en el que se conmemora el Día Internacional de la Mujer, la diputada Natalia Pigurina realizó una reflexión crítica sobre el alcance real de las políticas dirigidas a las mujeres, poniendo el foco especialmente en la situación de las madres de niños con discapacidad. Mientras distintas instituciones anuncian actividades, actos y discursos alusivos a la fecha, la legisladora planteó que si bien es positivo reconocer y visibilizar, el compromiso no puede limitarse a un mes del año. “No alcanza con acordarse de las mujeres solo en marzo”, sostuvo, al tiempo que remarcó que el verdadero reconocimiento se mide en acciones concretas y sostenidas.

Una realidad silenciosa

Pigurina señaló que existe una realidad que “golpea fuerte y en silencio” a miles de mujeres: la de aquellas madres que dedican las 24 horas del día al cuidado de hijos con discapacidad. Según expresó, muchas de ellas no cuentan con la posibilidad real de estudiar, trabajar o siquiera disponer de un tiempo de descanso.
En ese sentido, cuestionó la contradicción entre los discursos que promueven la importancia de la salud mental y la falta de respuestas hacia quienes cargan con una responsabilidad permanente y demandante. “Se habla mucho de salud mental, pero la de ellas parece no importar”, afirmó, describiendo una situación de agotamiento, invisibilización y soledad.

Sobrecarga y falta de apoyos

La diputada también hizo hincapié en que muchas de estas mujeres son madres solteras o han debido abandonar sus empleos para acompañar tratamientos, terapias y actividades educativas. Otras enfrentan constantes inasistencias laborales por la necesidad de estar presentes en consultas médicas o jornadas escolares.
A su entender, esta situación no es producto del azar, sino de la ausencia de políticas públicas efectivas. “Cuando el Estado no acompaña, el peso recae sobre ellas”, sostuvo, calificando esa sobrecarga como una forma de maltrato físico, emocional y social.
Además, advirtió que la falta de apoyos adecuados no solo impacta en las madres y en los niños, sino también en el sistema educativo, donde —según señaló— docentes y maestras trabajan con recursos limitados y alta exigencia.

Más que discursos

En su mensaje, Pigurina subrayó que el Día Internacional de la Mujer no debería reducirse a una instancia simbólica, sino convertirse en un compromiso permanente. “No quiero que sea un evento. Debería ser una responsabilidad de todos los días”, expresó.
La legisladora manifestó su intención de “ser la voz” de aquellas madres que no pueden hacerse oír porque están abocadas al cuidado constante de sus hijos. En esa línea, aseguró que continuará exigiendo respuestas a nivel nacional y departamental.
“Mi política no es ir a reuniones para la foto. Mi política es escuchar, acompañar y defender”, afirmó, comprometiéndose a no bajar los brazos en la defensa de este colectivo.
Las declaraciones reabren el debate sobre la necesidad de fortalecer redes de apoyo, generar políticas integrales de cuidados y garantizar una presencia estatal sostenida que trascienda las fechas conmemorativas, en una temática que interpela tanto a la agenda social como a la estructura de protección existente.

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