Docentes sobre el futuro de la educación /
El presupuesto 2026-2030 en debate
La discusión sobre el presupuesto nacional para la enseñanza del próximo quinquenio (2026-2030) ya se instaló en el Parlamento uruguayo y genera tensiones entre el Poder Ejecutivo, el Codicen de la ANEP y los gremios de la educación. Maestra referentes del sector Alejandra Pereira, secretaria general de la Federación Uruguaya de Magisterio (FUNTEP); Elena Galeano, presidenta de la Asociación Magisterial de Salto; y María Inés Nan, integrantes de la directiva en una entrevista en Diario La Prensa expusieron sus preocupaciones frente a un escenario que, según advierten, podría dejar a miles de niños sin recursos adecuados para aprender.
Pereira subrayó que hoy existen dos presupuestos en discusión, el que presentó el Codicen, con mayores asignaciones, y el del Poder Ejecutivo, “muchísimo menor”. La diferencia no es menor, ya que de la decisión final dependen cargos docentes, infraestructura, mantenimiento de escuelas y equipos multidisciplinarios. “Si se vota el del Ejecutivo, políticas educativas quedarán sin financiamiento”, advirtió.
Escuelas de tiempo completo bajo amenaza
Uno de los puntos centrales de la discusión es la expansión de escuelas de tiempo completo y tiempo extendido, modalidades que ofrecen talleres artísticos, educación física e inglés, además del currículo tradicional. Estos centros requieren más inversión porque implican planteles docentes más amplios y la participación de talleristas especializados.
Sin embargo, el proyecto del Ejecutivo contempla una cantidad reducida de nuevas escuelas en esta modalidad, en comparación con el plan del Codicen. Para Galeano, esta diferencia impacta directamente en la calidad educativa: “En Salto, los grupos más numerosos están en escuelas de tiempo completo. Allí se ven 30 o más niños con un solo docente. Lo que aspiramos es a crear más cargos para desdoblar grupos y mejorar la atención personalizada”.
La situación preocupa no solo a los gremios, sino también a las familias que confían en este modelo para garantizar jornadas extendidas de aprendizaje y contención, en un contexto donde la mayoría de los padres trabaja jornada completa.
Más que salarios: una inversión integral
Las docentes insistieron en que el presupuesto educativo no se limita a los salarios. “A veces la sociedad cree que cuando hablamos de presupuesto pedimos aumentos de sueldo, pero en realidad abarca desde infraestructura hasta equipos de apoyo para atender mejor a los niños”, aclaró Nan.
En los últimos años, afirman, las inversiones en mantenimiento edilicio han sido mínimas. Muchas escuelas presentan problemas eléctricos, de saneamiento o filtraciones en techos. A esto se suma la falta de cargos suficientes para evitar grupos superpoblados, lo que afecta la capacidad de atención y la calidad pedagógica.
“Cuando hablamos de una sola maestra con 30 niños, sabemos que las expectativas de las familias no se cumplen. Una docente no puede sola con ese nivel de demanda”, señaló Pereira, remarcando que el déficit no solo se mide en números, sino en la experiencia cotidiana dentro de las aulas.
Espacios de debate y participación
Las organizaciones docentes no se limitan a denunciar, sino que también generan instancias de intercambio con la comunidad. Ese mismo día convocaron a una reunión abierta en la Asociación Magisterial de Salto para explicar el alcance de los presupuestos y responder preguntas del público.
La estrategia apunta a involucrar no solo a maestros, sino también a familias y ciudadanos interesados. “El presupuesto nos involucra a todos porque nuestros niños son los que reciben directamente las consecuencias de lo que se vote”, explicó Galeano.
Además, el gremio mantiene reuniones con representantes del Ejecutivo y del Codicen, buscando que las necesidades planteadas se reflejen en la votación parlamentaria.
El trasfondo de la negociación
Aunque las maestras reconocen que han sido recibidas por autoridades, subrayan que la verdadera dificultad es de financiamiento. Según Pereira, el reclamo histórico de destinar 6% del PBI más 1% para investigación sigue lejos de cumplirse: “Con suerte se llegará a algo más del 4%”.
La redistribución de recursos dentro del Parlamento y las futuras rendiciones de cuentas aparecen como los caminos posibles para aumentar el presupuesto. Sin embargo, los gremios advierten que lo que no se asigne ahora quedará rezagado, comprometiendo la calidad de la educación en los próximos años.
Un llamado a la sociedad
El mensaje de cierre fue claro: la discusión presupuestal trasciende a los docentes y concierne a toda la ciudadanía. “Un mayor presupuesto significa una mejor calidad educativa para nuestros hijos, hijas y vecinos”, afirmó Pereira.
Nan, por su parte, hizo un llamado especial a sus colegas que aún tienen dudas: “Hay que participar en estos espacios para entender que no se trata solo de salarios. Está en juego la posibilidad de trabajar con grupos más reducidos, en mejores condiciones y con más recursos para los niños”.
En definitiva, el debate sobre el presupuesto 2026-2030 no solo define cifras, sino que marca el rumbo de la escuela pública uruguaya en el próximo quinquenio. La decisión que tome el Parlamento repercutirá directamente en la vida cotidiana de miles de niños y docentes, en la calidad de los aprendizajes y en la equidad de oportunidades que ofrece el sistema educativo.