Donde la fe también se juega la vida /
Esta presente un sacerdote salteño que visitará el papa León XIV
Hay lugares donde ser sacerdote no significa solamente celebrar misa, acompañar a una familia o escuchar a quien busca consuelo. Hay barrios donde la tarea pastoral exige, además, caminar entre la pobreza, la exclusión, los asentamientos y una violencia que muchas veces parece haberse adueñado de las calles.
Ese es el desafío que enfrenta Pablo Enrique Coimbra Achigar, un sacerdote salteño al frente de una iglesia ubicada en el barrio Borro, uno de los sectores más complejos de Montevideo, marcado por situaciones de extrema pobreza y por episodios de violencia vinculados a disputas territoriales entre bandas dedicadas al narcotráfico.
En ese escenario difícil, la Iglesia ha procurado convertirse en algo más que un templo. Ha generado espacios de asistencia social, acompañamiento y contención para familias que muchas veces sienten que las instituciones llegan tarde o, sencillamente, no llegan.
Allí, detrás de cada puerta, hay historias de carencias, pero también de esfuerzo, de niños que necesitan oportunidades y de familias que intentan salir adelante en medio de circunstancias adversas. Y es precisamente allí donde la presencia de la Iglesia adquiere una dimensión profundamente humana.
Por eso cobra especial significado que el Papa León visite ese templo durante su breve estadía de tres días en Uruguay. No será solamente una visita religiosa. Será también un gesto hacia quienes viven en los márgenes, hacia quienes enfrentan diariamente la pobreza y hacia quienes necesitan recuperar la esperanza.
Que el Papa llegue al Borro puede ser, en definitiva, un mensaje poderoso: la dignidad de una persona no depende del barrio donde vive ni de las dificultades que enfrenta.
Y quizá esa sea una de las tareas más importantes de la Iglesia: permanecer allí donde otros se alejan, tender una mano donde abundan las necesidades y recordar, incluso en medio de la violencia, que ninguna comunidad está condenada a vivir sin esperanza.