Dra. Elena Alvareda /
Un Vademécum termal reúne el conocimiento científico sobre las aguas termales de la región
Las aguas termales del norte del país poseen características químicas diferentes que las convierten en un objeto de particular interés para la investigación científica. Así lo explicó la Dra. Elena Alvareda, investigadora de aguas subterráneas de la Universidad de la República, al referirse al reciente trabajo que permitió profundizar en el conocimiento de estos recursos.
Uno de los resultados de la investigación fue la elaboración de un Vademécum termal, concebido como un compendio de información sobre las aguas termales de la región. El trabajo parte de una caracterización química que permite identificar la denominada “huella química” de cada fuente y establecer diferencias que no siempre resultan evidentes a simple vista.
Alvareda explicó que existen distintas huellas químicas claramente diferenciadas. Entre ellas se encuentra Almirón, cuya agua presenta una elevada mineralización y es conocida habitualmente como la “terma salada”. Las restantes aguas estudiadas —entre ellas Guaviyú, Daymán y Arapey— también presentan características particulares, pese a que varias tienen su origen en el Sistema Acuífero Guaraní.
El Vademécum no se limita a describir la composición de las aguas, sino que plantea sus potenciales usos. En el caso de Almirón, por ejemplo, determinadas características podrían resultar de interés para afecciones de la piel, como la psoriasis, o para problemas respiratorios, incluso considerando modalidades de utilización mediante vapores e inhalación.
No obstante, la investigadora remarcó que se trata de potencialidades que todavía deben ser demostradas. Para determinar si efectivamente una determinada agua puede contribuir al tratamiento de una afección es necesario avanzar en investigaciones médicas y experimentales que permitan comprobar sus efectos en seres humanos.
El estudio también identificó distintos minerales presentes en las aguas, tanto en concentraciones importantes como en cantidades mínimas. Entre estos últimos aparecen elementos pertenecientes al grupo de las denominadas tierras raras. Asimismo, se analizaron gases disueltos, entre ellos el radón, cuyos niveles en estas aguas se encuentran dentro de parámetros considerados seguros para el uso recreativo.
Un recurso estratégico
El trabajo científico sobre las aguas termales se vincula con una preocupación más amplia: el conocimiento y la gestión responsable de los recursos hídricos.
En la región también funciona la Licenciatura en Recursos Hídricos y Riego de la Universidad de la República, una carrera de cuatro años que se desarrolla íntegramente en Salto. La formación busca preparar profesionales capaces de abordar problemas relacionados con el agua subterránea, su captación, almacenamiento, transporte y utilización para riego.
La creciente necesidad de administrar correctamente el agua, tanto frente a períodos de sequía como ante episodios de exceso hídrico, erosión y dificultades de acceso a agua segura, vuelve estratégica la formación de especialistas.
En este sentido, Alvareda destacó la importancia de que los jóvenes conozcan las posibilidades de estudiar e investigar en la región. La Universidad de la República, señaló, cuenta en Salto con especialistas de amplia trayectoria nacional e internacional.
El Vademécum termal constituye así un nuevo aporte al conocimiento científico de uno de los recursos naturales más característicos del litoral norte.