El Niño pone en alerta al río Uruguay /
Salto y Concordia preparan planes ante una posible creciente extraordinaria
Las previsiones y estudios que manejan técnicos de la Comisión Técnica Mixta (CTM) de Salto Grande, junto con los informes que disponen las autoridades de Concordia, Entre Ríos, comenzaron a generar una serie de medidas de prevención ante los posibles efectos del fenómeno de El Niño sobre la cuenca del río Uruguay. El escenario que se analiza no es menor. Los especialistas advierten sobre la posibilidad de un período de abundantes precipitaciones entre septiembre y marzo, que podría traducirse en un aumento significativo de los caudales y provocar una creciente importante del río, con consecuencias para las ciudades ubicadas a ambas márgenes.
El antecedente de 1959 y el papel de Salto Grande
Desde la delegación uruguaya ante la CTM de Salto Grande, encabezada por el ingeniero Gonzalo Casaravilla, junto a los especialistas en hidrología y meteorología Juan Badajan y Gonzalo Zapriza, se ha señalado que uno de los escenarios posibles guarda similitudes con la extraordinaria creciente de 1959.
En aquella oportunidad, el aporte del río llegó aproximadamente a 36.000 metros cúbicos por segundo, mientras que frente al puerto de Salto el nivel alcanzó los 18,50 metros, convirtiéndose en uno de los antecedentes más graves registrados.
Sin embargo, la experiencia posterior demuestra la capacidad de regulación del complejo hidroeléctrico. En 2015, cuando se produjo un caudal de características similares, el manejo realizado por Salto Grande permitió reducir el aporte hacia aguas abajo a valores del orden de entre 3.000 y 4.000 metros cúbicos por segundo, evitando que el nivel del río superara aproximadamente los 16,50 metros.
Ese antecedente constituye hoy una de las principales herramientas para enfrentar eventuales crecientes extraordinarias. La experiencia acumulada durante décadas, sumada al mantenimiento permanente de la represa y a la capacidad de su equipamiento, permite disponer de mecanismos de regulación que pueden reducir el impacto aguas abajo.
A esto se suma el actual proceso de modernización del complejo, destinado precisamente a garantizar que la infraestructura pueda continuar funcionando con elevados niveles de seguridad y eficiencia durante las próximas décadas.
Concordia también activa sus mecanismos de prevención
Del otro lado del río, el intendente de Concordia, Francisco Azcué, confirmó que las previsiones manejadas por las autoridades municipales coinciden, en términos generales, con los escenarios analizados por Salto Grande.
El período considerado de mayor riesgo se extiende entre septiembre y marzo, cinco meses durante los cuales podrían registrarse precipitaciones importantes y una sucesión de eventos capaces de elevar considerablemente el nivel del río.
Las estimaciones que manejan las autoridades entrerrianas contemplan, como escenario de referencia, niveles de entre 14,50 y 15 metros en Concordia, aunque la evolución dependerá de la intensidad, duración y distribución de las lluvias en toda la cuenca.
Ante esta perspectiva, el gobierno municipal ya puso en funcionamiento la organización del Comité de Operaciones de Emergencia y prepara, además, un proyecto para enviar al Concejo Deliberante con el objetivo de declarar la emergencia en la ciudad. La medida permitiría agilizar la planificación, la coordinación de recursos y la respuesta ante una eventual creciente extraordinaria.
El riesgo no es solamente el río
Los especialistas advierten que el problema no estaría limitado al comportamiento del río Uruguay. Un período prolongado de precipitaciones intensas también podría poner bajo presión los sistemas de drenaje pluvial de ambas ciudades.
La saturación o eventual colapso de los desagües podría provocar inundaciones en zonas urbanas, incluso antes de que el río alcance sus niveles máximos. A ello se agregaría el riesgo sanitario derivado del contacto entre aguas pluviales, aguas servidas y sectores urbanos afectados.
Por esa razón, la prevención aparece como una herramienta fundamental frente a un fenómeno cuya intensidad y frecuencia todavía resulta difícil de determinar con precisión.
Prepararse para un escenario complejo
Las autoridades y técnicos coinciden en que el fenómeno de El Niño ya se encuentra en una fase activa y que sus consecuencias más significativas podrían concentrarse entre septiembre y marzo.
No existe certeza sobre cuándo se producirán los mayores eventos ni sobre la magnitud exacta que alcanzarán. Pero sí existe coincidencia en que el período estará marcado por una mayor frecuencia de precipitaciones y, por lo tanto, por un riesgo elevado para la cuenca del río Uruguay.
Para Salto y Concordia, la advertencia obliga a prepararse con anticipación. La experiencia de Salto Grande constituye una ventaja decisiva para administrar una eventual creciente, pero la magnitud de cualquier emergencia dependerá también de la intensidad del fenómeno meteorológico.
La prevención, la coordinación entre organismos y la colaboración de la población serán, en definitiva, determinantes para enfrentar una situación que podría poner nuevamente a prueba a las dos ciudades ribereñas.