Historiografía republicana contra la mitología /
Verdadera significación de la Batalla de Guayabos
- Por el Prof. Manuel Flores Silva
Este martes 10 de enero se conmemoraron 208 años de la batalla de Guayabos. No se suele poner en suficiente valor la significación de ese combate. En dicho enfrentamiento los federales-republicanos al mando del Teniente Coronel Fructuoso Rivera, de 25 años y ascendido a Coronel por ese triunfo -como había sido ascendido a Capitán por su conducta en las batalla de Las Piedras- derrotaron sorpresivamente a las fuerzas centralistas de Buenos Aires comandadas por Manuel Dorrego.
Soldados desnudos avanzaron en tropel
El joven Rivera, en inferioridad de condiciones frente a un ejército regular y ordenado, dio orden a sus fuerzas de caballería de desnudarse y avanzar en tropel. Dorrego cuenta, en su parte de batalla, cómo ante ellos el terror se apoderó de sus propios soldados, los que se precipitaron en desordenada fuga.
Rivera y Lavalleja lloraron juntos...
Más de 10 años después, en medio de las diferencias que tuvieron, Juan Antonio Lavalleja le escribirá a Rivera en una carta de acercamiento y le dirá que recuerde cuando juntos lloraron abrazados en “la noche de Arerunguá”, vísperas de Guayabos. Eran dos gurises haciendo la patria con la emoción de la responsabilidad y el coraje como respuesta.
Victoria al centralismo norteño
El jefe federal-republicano era José Artigas, quién a raíz de esa victoria sobre el centralismo porteño establecerá la primera independencia de la Banda Oriental y constituirá la Liga Federal con Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fe y Córdoba con diferentes grados de ligazón.
Guayabos cambió todo
De inmediato a esa batalla, y como consecuencia, los porteños abandonaron Montevideo, previo salvaje saqueo, la que habían tomado de los españoles sustrayéndosela mediante traición y sangre a los orientales.
Guerra civil en la Banda Oriental
Por sorpresa los porteños habían atacado en Las Piedras al destacamento artiguista, al mando de Fernando Otorgués, y lo habían diezmado de muerte, de modo de poder entrar los porteños de Alvear y no lo orientales al Montevideo español vencido. Había empezado la guerra civil en territorio de la Banda Oriental y los centralistas dominaban ya el sur a partir de su victoria de Marmarajá.
Artigas esperaba noticias en Arerunguá
Artigas aguardó en Arerunguá el resultado de la batalla, cerca de Guayabos -el arroyo Guayabos es un afluente del arroyo Aregunguá- organizando mujeres, niños y pertrechos para la retirada ante la eventual derrota, en contacto con sus numerosos aliados regionales. Esa derrota hubiera sido letal para los republicanos. “Victoria, victoria, victoria sobre los de Buenos Aires”, escribiría Artigas entusiasmado, al tener noticia del triunfo.
Rivera Jefe del Ejército del Sur
Rivera, el principal oficial artiguista, será nombrado, ante la invasión brasileña del año siguiente, 1816, Jefe del Ejército del Sur y luego Jefe del Ejército de la Banda Oriental. Esa invasión brasileña cuadruplicaba al Ejército oriental y se hizo en connivencia con el gobierno de Buenos Aires. Puesto que el centralismo no nos pudo dominar, nos entregó.
La Logia Los Caballeros Orientales
La designación de Rivera como Jefe del Ejército nacional determinó que en 1817 el sector más aporteñado, entonces y siempre, se separara de la revolución, pasara vía Lecor a Buenos Aires con artillería y tropa y empuñara las armas contra el artiguismo, hasta la batalla de Cepeda que los enfrentará más de dos años después. El mencionado sector lo integraban los hermanos Zufriátegui, Manuel Oribe e Ignacio Oribe, Francisco Giró y otros que luego formaran la logia Caballeros Orientales.
Nacieron los partidos políticos
Habían nacido los bandos o partidos que signarían la realidad política oriental por los siguientes 180 años. El decreto en el que el Gral. Artigas designa a Rivera fue cuestionado por Oribe, Bauzá y otros. Desobedecen y nombran en su lugar a Tomás García de Zúñiga como Jefe del Ejército. Artigas baja por última vez a las cercanías de Montevideo sitiado, fin de marzo a comienzos de mayo de 1817, para enfrentar la crisis.
García de Zúñiga, que había asumido como Jefe del Ejército, renuncia ante su no reconocimiento por Artigas. Será luego tan abrasilerado que cuando Lecor deba irse, 1829, lo acompañará y morirá quince años después en Rio de Janeiro como ciudadano brasileño. García de Zúñiga había sido uno de los diputados orientales que recibieran las Instrucciones del Año XIII. (Continuará).