Ing. Gonzalo Casaravilla, presidente de CTM Salto Grande /
“La nueva creciente del río Uruguay no alcanzaría niveles críticos frente a Salto”
El presidente de la Delegación del Uruguay ante la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, ingeniero Gonzalo Casaravilla, llevó tranquilidad ante la nueva onda creciente del río Uruguay y aseguró que, de acuerdo con las previsiones actuales, no se alcanzarían valores críticos ni se producirían afectaciones en viviendas.
El jerarca explicó que el actual repunte responde a nuevas precipitaciones registradas en la cuenca y se enmarca, por el momento, dentro de una creciente considerada normal.
En temporada de lluvias las crecidas son normales
“Estamos entrando en una época de lluvias. Son crecidas normales”, señaló Casaravilla, aunque advirtió que la principal atención está puesta en el período que comenzaría a partir de septiembre y que, según las previsiones manejadas por las autoridades, podría extenderse durante los próximos meses.
En cuanto a la situación inmediata frente a las costas salteñas, indicó que el río podría ubicarse por debajo de los 11 metros, sin que exista una previsión de ingresos de agua que modifique sustancialmente ese escenario.
Actualmente, según explicó, existen sectores de la costanera afectados por el avance del agua, así como algunos caminos inundados, pero sin consecuencias para las viviendas.
Las 14 turbinas en funcionamiento
Casaravilla informó además que las 14 turbinas de Salto Grande se encuentran operativas, con un nivel de turbinado cercano a los 8.400 metros cúbicos por segundo. Sin embargo, debido al volumen de agua que ingresa, también es necesario realizar vertimientos, ya que en determinados momentos la afluencia supera la capacidad de turbinado de la central. “Está viniendo más agua de la que podemos turbinar”, explicó.
incidencia de las represas brasileñas
Consultado sobre las represas existentes aguas arriba, en territorio brasileño, Casaravilla explicó que en la cuenca del río Uruguay existen cuatro grandes centrales y subrayó una diferencia fundamental con Salto Grande.
“Las represas brasileñas son centrales de paso, es decir, turbina el agua que reciben y luego la dejan continuar aguas abajo, sin contar con una capacidad significativa para realizar una regulación de las crecientes".
“Lo que llega a Salto Grande es lo que llovió en toda la cuenca”, señalando que la existencia de esas centrales no modifica sustancialmente el volumen final de agua que continúa su recorrido río abajo.
La situación es diferente en Salto Grande, que cuenta con una capacidad de almacenamiento equivalente a cuatro o cinco días de volumen de agua, lo que permite realizar una gestión de las crecientes.
Esto significa que, cuando los pronósticos anticipan un importante ingreso de agua, la represa puede generar espacio en el embalse, liberando previamente un mayor caudal para luego disponer de capacidad para retener parte de la creciente. Aclaró que esa capacidad de regulación tiene límites. Si el ingreso de grandes volúmenes de agua se prolonga durante muchos días, la capacidad de almacenamiento se agota y la represa debe dejar pasar el caudal que recibe.
Preparados para los próximos meses
De cara al período de mayores precipitaciones que podría comenzar en septiembre, Casaravilla indicó que Salto Grande está revisando sus protocolos y procedimientos de actuación, trabajando en coordinación con el Comité Departamental de Emergencias y los organismos responsables de la respuesta territorial.
Destacó la importancia de mejorar la comunicación con la población y fomentar el uso de la aplicación de Salto Grande, donde se puede consultar información en tiempo real sobre el nivel del río, las lluvias registradas en la cuenca y los pronósticos de los próximos días.
“La previsibilidad es muy importante para la gestión de una creciente”, remarcando que el objetivo es evitar situaciones de emergencia repentinas y permitir que las autoridades y las familias puedan planificar con anticipación las medidas necesarias.
En cuanto a la seguridad del embalse, explicó que la cota de referencia aguas arriba es de 36 metros, nivel a partir del cual se adoptan medidas y controles adicionales. La gestión preventiva busca precisamente conservar capacidad de almacenamiento para responder ante lluvias mayores a las inicialmente previstas.
Casaravilla aseguró que la situación actual está siendo monitoreada y gestionada de forma permanente, con el objetivo de dar previsibilidad y tranquilidad a la población ante un período en el que las lluvias y las crecientes volverán a ocupar un lugar central en la agenda de la región.