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La perseverancia, la disciplina y el talento suelen ser la combinación perfecta para construir una carrera deportiva. En el caso de Josefina Poppe, esos tres elementos ya comienzan a dar frutos. Con apenas 12 años, la patinadora uruguaya obtuvo un destacado octavo lugar en el Campeonato Panamericano de Naciones, disputado el 2 y 3 de julio en Buenos Aires, una actuación que la posiciona entre las jóvenes promesas del patín artístico de la región.

Detrás del resultado hay años de esfuerzo, entrenamientos intensivos y un trabajo conjunto con su entrenadora, la profesora Alicia Finozzi, quien destaca el enorme potencial de la deportista y asegura que este logro es apenas el comienzo de un proyecto con grandes aspiraciones.

Un comienzo impulsado por una amiga

La historia de Josefina sobre ruedas comenzó cuando tenía seis años. Como sucede con muchos niños, fue el ejemplo de una amiga lo que despertó su curiosidad por el patín. Lo que empezó como una actividad recreativa pronto se convirtió en una pasión que hoy ocupa buena parte de su semana.

Actualmente entrena patín artístico de lunes a jueves y complementa su preparación con dos jornadas de acondicionamiento físico. La constancia es una de sus principales características. "No falto por nada en el mundo", afirma la joven, quien reconoce que incluso cuando está enferma extraña los entrenamientos.

Esa disciplina es una de las cualidades que más valora su entrenadora. Para Finozzi, el crecimiento deportivo de Josefina no es casualidad, sino el resultado de una enorme capacidad de trabajo y de una personalidad perseverante que la impulsa a repetir un elemento técnico tantas veces como sea necesario hasta ejecutarlo correctamente.

Un Panamericano que dejó mucho más que un resultado

Aunque el octavo puesto representa un excelente desempeño, el objetivo principal del viaje a Buenos Aires iba mucho más allá de la clasificación final.

Explicó Alicia Finozzi, la participación en el Panamericano fue concebida como una instancia de evaluación para medir el nivel internacional de la patinadora frente a jueces de distintos países y conocer cuáles son los aspectos que deben fortalecerse en los próximos meses.

La clasificación al torneo llegó tras una sobresaliente temporada nacional. Luego de ganar el último Campeonato Federal del año pasado y repetir el triunfo en el primer Federal de esta temporada, Josefina fue convocada para integrar la selección que representó al país en el certamen continental.

La entrenadora recuerda que la convocatoria llegó antes de lo esperado y que incluso decidieron no participar en otro campeonato previo para disponer de más tiempo de preparación. La apuesta terminó siendo acertada.

Aprender también de los errores

Uno de los momentos más difíciles para Josefina durante la competencia ocurrió al finalizar el programa corto. Un error en una combinación de saltos que habitualmente ejecuta sin inconvenientes la hizo pensar que había desperdiciado sus posibilidades.

La joven reconoce que incluso llegó a llorar al salir de la pista. Sin embargo, logró recomponerse rápidamente y realizó un excelente programa largo que le permitió recuperar posiciones hasta finalizar entre las diez mejores competidoras del certamen.

Lejos de frustrarse, entiende que cada error representa una oportunidad de aprendizaje y que las observaciones técnicas recibidas tras cada torneo son herramientas para seguir creciendo.

Un trabajo en equipo

El desarrollo deportivo de Josefina no sería posible sin el acompañamiento permanente de su entorno. Su familia participa activamente en cada etapa del proceso, desde el diseño de las mallas de competencia hasta los viajes y el esfuerzo económico que implica participar en torneos nacionales e internacionales.

La propia deportista agradece especialmente el apoyo de sus padres, quienes organizan rifas y distintas actividades para afrontar los costos de la competencia. También reconoce el respaldo constante de su entrenadora y del técnico Martín Reyes, ex patinador internacional que colabora periódicamente en la preparación del equipo.

Finozzi también destacó el apoyo recibido por parte del Polideportivo local, que permitió a Josefina entrenar en una pista de mayores dimensiones, una preparación clave considerando que las superficies utilizadas en los campeonatos internacionales son mucho más grandes que las disponibles habitualmente en el interior del país.

El camino recién comienza

A pesar del importante resultado conseguido, tanto entrenadora como deportista coinciden en que todavía queda mucho por recorrer. El análisis técnico del Panamericano permitió identificar aspectos que deben fortalecerse, especialmente en los giros, un elemento en el que países como Argentina y Chile han alcanzado un altísimo nivel.

El próximo desafío será el Campeonato Sudamericano, donde buscarán mejorar la puntuación obtenida en Buenos Aires sin perder de vista el objetivo de largo plazo, competir algún día en un Campeonato Mundial.

Josefina, por su parte, no oculta sus sueños. Le gustaría convertirse en campeona panamericana y tiene como referente a la portuguesa Madalena Costa, una de las grandes figuras internacionales del patín artístico.

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