La música que une /
Más de 60 estudiantes de Salto participaron en un proyecto coral nacional
Un grupo de más de 60 estudiantes de los liceos Nº1 y Nº4 de Salto se convirtió en protagonista de una experiencia musical y educativa que forma parte de un ambicioso proyecto a nivel nacional. La iniciativa, avalada por ANEP, el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) y Acordelur (Asociación de Coros del Uruguay), convocó a instituciones de todo el país para la creación de un audiovisual colectivo basado en un popurrí de canciones uruguayas.
El proyecto surge a partir de una propuesta del compositor Ney Peraza, y busca integrar a coros estudiantiles y vocacionales en una producción conjunta que refleje identidad cultural, trabajo colaborativo y compromiso artístico. A nivel nacional, la convocatoria reunió a más de 1.200 estudiantes, 200 docentes y cerca de 32 instituciones educativas, además de agrupaciones corales independientes.
Participación local con identidad propia
En Salto, la iniciativa fue impulsada por el docente y director coral Facundo Racua, quien lidera los coros de ambas instituciones. Tras recibir la propuesta por parte de las direcciones de los liceos, se decidió participar con ambos grupos, generando una experiencia interinstitucional que fortaleció los vínculos entre estudiantes de distintos niveles.
“Esto no solo es una propuesta musical, sino también una oportunidad de integración”, explicó Racua. Los coros están conformados por estudiantes de diversos grados, desde educación media básica hasta superior, lo que aporta una riqueza generacional y formativa al proyecto.
El proceso implicó varias etapas: ensayos intensivos, grabación de audio y producción audiovisual. Durante las primeras semanas, los estudiantes trabajaron en la interpretación de la obra a tres voces, mientras que posteriormente se realizó la grabación en el salón de actos del Liceo Nº1.
La costanera como escenario y símbolo
Uno de los momentos más significativos del proyecto fue la grabación del videoclip en la costanera de Salto, un espacio emblemático del departamento. La elección del lugar no fue casual, además de ofrecer un entorno natural atractivo, permitió sacar la actividad del ámbito escolar y acercarla a la comunidad.
La jornada, realizada el 25 de abril, contó con la participación activa de familias, docentes y colaboradores. Padres, madres y tutores acompañaron a los estudiantes, generando un ambiente de apoyo y celebración colectiva.
Además, el rodaje incluyó elementos creativos como maquillaje artístico realizado por docentes de dibujo y tomas aéreas con dron, lo que aportó una dimensión estética y profesional al producto final.
Más allá del proyecto nacional
Debido a la gran cantidad de participantes a nivel país, el video general del proyecto solo permite apariciones breves de cada grupo. Frente a esto, surgió una iniciativa local: crear un audiovisual propio utilizando el mismo material grabado.
La idea fue bien recibida por docentes y autoridades, y permitió a los estudiantes tener un mayor protagonismo en una producción que refleja su trabajo completo. “Queríamos que los gurises pudieran verse y sentirse parte real del proceso”, señaló Racua.
El resultado no solo fue un producto artístico, sino también una experiencia formativa integral que combinó música, trabajo en equipo, organización y responsabilidad.
Educativo y social
El proyecto dejó una huella significativa en la comunidad educativa. Según relató el director, la experiencia generó entusiasmo entre los estudiantes y despertó el interés de otros jóvenes por integrarse al coro.
“Muchos se acercaban preguntando si podían sumarse”. Este crecimiento refleja el valor de las actividades extracurriculares como espacios de pertenencia y desarrollo personal.
Cabe destacar que los coros funcionan fuera del horario obligatorio, lo que resalta aún más el compromiso de los estudiantes, quienes participan por motivación propia. Ensayos en horarios tempranos o al finalizar la jornada no fueron un obstáculo para quienes encontraron en la música un espacio de expresión y aprendizaje.
Unión y valores
Más allá del resultado artístico, el proyecto transmite un mensaje profundo: la importancia de la comunidad, la cooperación y el respeto. La unión de estudiantes de diferentes contextos, trabajando por un objetivo común, se convierte en un ejemplo de convivencia y construcción colectiva.
“Nos unimos por una misma pasión: cantar”. Pero también destacó otros valores presentes en la experiencia, como la responsabilidad, el compromiso y la armonía tanto musical como humana.
Agradecimientos y proyección
El éxito de la iniciativa fue posible gracias al trabajo conjunto de estudiantes, docentes, equipos directivos y familias. También se destacó la colaboración de profesionales externos que aportaron recursos técnicos y creativos. “Que haya más música en los liceos y más música en la sociedad”.