La otra cara de la turbonada del 18 /
El drama laboral de dejar sin changas a unas 7.000 personas
La devastación que dejó la turbonada del pasado 18 de julio en la producción hortifrutícola de Salto sigue mostrando nuevas dimensiones. A los daños materiales sufridos por cientos de productores, con invernáculos destruidos y cultivos perdidos, ahora se suma una consecuencia que comienza a preocupar tanto como las pérdidas económicas: el impacto sobre miles de trabajadores rurales que quedaron sin su principal fuente de ingresos.
El director de Descentralización de la Intendencia de Salto, Daniel Galliazzi, advirtió que la emergencia no termina en las chacras. Según estimó, unas 7.000 personas dejarán de realizar las tradicionales changas vinculadas a la producción hortícola, una situación que inevitablemente terminará repercutiendo en toda la economía departamental.
La triste realidad en 7.000 trabajadores que se quedaron sin changa
"¿Cómo va a repercutir en Salto que 7.000 personas no vayan a hacer la changa?", se preguntó Galliazzi. "Ese dinero diario que se generaba en la chacra ya no va a estar y eso se va a sentir en todos los comercios", afirmó. Para el jerarca, el efecto multiplicador será inevitable. Menos jornales significan menos consumo en almacenes, carnicerías, verdulerías y pequeños comercios de los barrios, especialmente en las zonas donde la actividad hortícola constituye el principal motor económico.
Una cadena que afecta a toda la ciudad
Galliazzi explicó que la crisis no se limita al productor que perdió su infraestructura. La falta de actividad alcanza también a quienes diariamente encontraban en las chacras una oportunidad laboral, aunque fuera por algunas horas. "Se va a resentir todo, porque ese peso diario que se generaba en la chacra desaparece", sostuvo, al tiempo que recordó que muchas familias dependen exclusivamente de esos ingresos para afrontar sus gastos cotidianos.
Mientras tanto, los productores intentan rescatar lo poco que quedó en pie. Durante una recorrida realizada días atrás por la zona del Packing y Colonia 18 de Julio, Galliazzi observó a trabajadores clasificando la mercadería que aún puede comercializarse para abastecer los centros de venta. Sin embargo, reconoció que el panorama sigue siendo desolador. "Ha habido un daño muy importante", afirmó.
Zonas donde el temporal todavía duele
Las imágenes de los invernáculos reducidos a estructuras retorcidas continúan repitiéndose en amplias zonas del departamento. Galliazzi mencionó particularmente el entorno del Hipódromo, la zona de Colonia 18 de Julio y los alrededores de la capilla San Roque, donde el tornado dejó una huella difícil de borrar. "Hay invernáculos que todavía están a la altura del suelo", relató, reflejando la magnitud de la destrucción. El director de Descentralización reconoció que recorrer esos lugares genera una profunda tristeza al observar a familias que deben comenzar prácticamente desde cero.
La fortaleza y voluntad indomable del productor
Pese a la gravedad de la situación, Galliazzi destacó la capacidad de recuperación de los pequeños productores rurales, una característica que, asegura, siempre lo ha impresionado. "El chacrero arranca de vuelta. Siempre arranca otra vez", expresó con admiración. No obstante, reconoció que volver a empezar implica afrontar enormes costos económicos, meses de trabajo y un fuerte desgaste emocional. "Hay mucho dinero, mucho tiempo y mucho esfuerzo que hacen caer el ánimo", señaló.
Mientras avanzan las tareas de reconstrucción y las distintas ayudas oficiales comienzan a implementarse, la preocupación ya no pasa únicamente por recuperar la producción. El gran desafío será también sostener a miles de familias que, de un día para otro, perdieron el trabajo que les permitía vivir y mantener en movimiento buena parte de la economía salteña.