Los ediles Facundo Esteche y Luciana Gallino /
Presentaron un proyecto de decreto para volver a incluir el nombre de Guayabos en el Nomenclátor.
En su Exposición de Motivos, los legisladores comunales dicen sintéticamente que: El 25 de julio de 1985, el Cuerpo Legislativo de la Junta Departamental de Salto (pocas semanas después de haber asumido los ediles electos el último domingo de noviembre de 1984), indignado por los asesinatos de quién fuera Presidente de la Cámara de Representantes, Héctor Gutiérrez Ruiz, y el legislador Zelmar Michellini, decidieron incluir en el nomenclátor los nombres de dichos parlamentarios por medio del Decreto Nº 5546/985.
Acto seguido, en la misma sesión, el plenario aprobó con el voto unánime de todos los presentes, el Decreto Nº 5547, por el cual se le encomendó a una Comisión Especial, incluir el nombre de Guayabos en otra calle, plaza o paseo público. Este último Decreto nunca se cumplió, aunque la voluntad del Cuerpo quiso que no desapareciera el nombre de Guayabos.
La importancia que tuvo esa batalla para los orientales, fue valorada oportunamente, cuando la Junta Departamental, hace largas décadas, la incluyó en el nomenclátor, al igual que las batallas de Rincón y Sarandí.
De todas maneras- para una mejor ilustración- ilustremos que corría el año 1815, cuando Artigas había establecido su cuartel general en Arerunguá y Dorrego había recibido órdenes de presentar batalla al ejército artiguista donde le encontrara.
El historiador Profesor Flores Silva ha dicho sobre este episodio de nuestra historia que: «En dicho enfrentamiento los federales-republicanos al mando del Teniente Coronel Fructuoso Rivera, de 25 años entonces y ascendido a Coronel por ese triunfo- como había sido ascendido ya a Capitán por su conducta en la batalla de Las Piedras derrotaron sorpresivamente a las fuerzas centralistas de Buenos Aires comandadas por Manuel Dorrego». Paradójicamente, Juan Lavalle, quién ordenara 13 años después su muerte, era uno de los oficiales de Dorrego en Guayabos y estaba al mando del Regimiento de Granaderos a Caballo.
El joven Rivera, en inferioridad de condiciones frente a un ejército regular y ordenado, dio orden a sus fuerzas de caballería de desnudarse y avanzar en tropel. Dorrego cuenta, en su parte de batalla, cómo ante ellos el terror se apoderó de sus propios soldados, los que se precipitaron en una desordenada fuga.
Más de 10 años después, en medio de las diferencias que tuvieron, Juan Antonio Lavalleja le escribirá a Rivera en una carta de acercamiento y le dirá que recuerde cuando juntos lloraron abrazados en “la noche de Arerunguá”, vísperas de Guayabos. Eran ‘‘dos gurises’’ haciendo la patria con la emoción de la responsabilidad y el coraje como respuesta.
El jefe federal-republicano era José Artigas, quién a raíz de esa victoria sobre el centralismo porteño establecerá la primera independencia de la Banda Oriental y constituirá la Liga Federal con Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fe y Córdoba con diferentes grados de ligazón.
Guayabos cambió todo. De inmediato a esa batalla, y como consecuencia, los porteños abandonaron Montevideo, previo salvaje saqueo, la que habían tomado de los españoles abstrayéndose mediante traición y sangre a los orientales. Por sorpresa los porteños habían atacado en Las Piedras al destacamento artiguista, al mando de Fernando Otorgués, y lo habían diezmado de muerte, de modo de poder entrar los porteños de Alvear y no los orientales al Montevideo español vencido. Había empezado la guerra civil en territorio de la Banda Oriental y los centralistas dominaban ya el sur a partir de su victoria de Marmarajá.
Artigas aguardó en Arerunguá el resultado de la batalla, cerca de Guayabos (el arroyo Guayabos es un afluente del arroyo Arerunguá) organizando mujeres, niños y pertrechos para la retirada ante la eventual derrota, en contacto con sus numerosos aliados regionales.
Esa derrota hubiera sido letal para los republicanos.
«Victoria, victoria, victoria sobre los de Buenos Aires”, escribiría Artigas entusiasmado, al tener noticia del triunfo».
Finalizan diciendo los ediles Esteche y Gallino que, “como se ha explicado, existen razones valederas e impostergables para que la Junta Departamental proceda a cumplir con lo resuelto años atrás, haciendo justicia con nuestra mejor historia, volviendo a incluir el nombre de Guayabos en el Nomenclátor.”
La Comisión asesora pertinente estudiará el proyecto recibiendo en sala a los proponentes una vez que se levante el receso del legislativo salteño.
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