Metanoia /
El arte de transformarse a través de la memoria y los rituales
En un contexto donde la velocidad y la productividad parecen dominar todos los aspectos de la vida cotidiana, el artista plástico salteño Pablo Sánchez propone una pausa. Su nueva muestra, aún en proceso y titulada Metanoia, no solo invita a contemplar una obra terminada, sino a sumergirse en aquello que habitualmente permanece oculto: el recorrido íntimo, emocional y reflexivo que da origen a la creación artística.
En una entrevista en el streaming de Diario La Prensa, Sánchez decidió apartarse del formato tradicional de promoción de exposiciones para compartir algo menos visible pero profundamente significativo: el proceso creativo. “No es que voy a decir la fecha o mostrar la obra terminada, sino contar lo que generalmente no se ve, lo que está en la cocina”, explicó el artista, marcando desde el inicio el espíritu de esta propuesta.
La memoria como punto de partida
El eje conceptual de Metanoia gira en torno a la memoria, los recuerdos y la forma en que estos se transforman con el tiempo. Inspirado en una célebre frase de Gabriel García Márquez “la vida no es lo que uno vivió, sino lo que uno recuerda y cómo lo recuerda para contarlo”, Sánchez reflexiona sobre la naturaleza mutable de la experiencia.
Para el artista, recordar no es un acto pasivo, sino creativo. Cada vez que se evoca un hecho, se lo resignifica, se lo reinterpreta y, en cierta forma, se lo reinventa. “Si vuelvo a contar algo que viví, seguramente le voy a agregar un condimento nuevo, algo que lo renueve”. Esta idea lo llevó a reconciliarse con el olvido, al que anteriormente percibía como una falla, pero que ahora entiende como parte esencial del proceso creativo.
El padre como inspiración y personaje
Uno de los pilares más emotivos de la muestra es la figura del padre del artista. A partir de sus recuerdos familiares, Sánchez construye un personaje ficticio inspirado en él: “Yeyé”, un mecánico de barrio, silencioso y observador, cuya forma de comunicación no pasaba tanto por la palabra como por la presencia.
Este personaje es resignificado dentro del universo de Metanoia como una especie de curandero o inventor, capaz de resolver problemas y de conectar con aquello que parece perdido. “Me interesaba rescatar esa forma de ser, esa manera de estar en el mundo sin necesidad de decir demasiado”.
La construcción de este alter ego no es solo un homenaje, sino también una forma de explorar nuevas dimensiones personales. A través de Yeyé, el artista se permite habitar otros roles, experimentar otras sensibilidades y expandir su propia identidad.
El cuerpo como herramienta de exploración
En su búsqueda, Sánchez no se limitó a la reflexión teórica. Decidió llevar la experiencia al plano corporal, inspirándose en figuras del carnaval como el “gramillero”, un personaje tradicional vinculado a lo ritual y lo simbólico. Durante esta etapa, el artista se sumergió en una vivencia performática, adoptando las características de este nuevo ser.
“Me salí de mi lugar de confort, experimenté otras sensaciones”, relató. Esta inmersión le permitió acceder a percepciones distintas, abrir nuevas puertas creativas y comprender el arte como una experiencia integral que involucra cuerpo, emoción y pensamiento.
El resultado de este proceso fue registrado a través de fotografías y videos, en colaboración con el fotógrafo y docente Maximiliano Moller. Este material formará parte de la muestra, no como un simple complemento, sino como testimonio del camino recorrido.
Metanoia, cambiar sin dejar de ser
El título de la muestra no es casual. Metanoia, un término de origen griego, alude a una transformación profunda, a un cambio de perspectiva que no implica dejar de ser uno mismo, sino evolucionar. “Es poder ser otra cosa sin dejar de ser vos”.
La propuesta buscará representar esta idea a través de una instalación con objetos e intervenciones que sugieren una metamorfosis. Más que una narrativa lineal, el artista plantea una experiencia sensorial y simbólica, donde el espectador pueda conectar con sus propios procesos de cambio.
En este sentido, la obra también dialoga con contextos más amplios. Sánchez menciona cómo eventos colectivos, como crisis sociales o pandemias, generan puntos de quiebre que modifican la forma en que las personas se relacionan consigo mismas y con los demás. Metanoia se inscribe en esa lógica de transformación constante.
El valor de detenerse y escuchar
Uno de los aspectos más destacados del discurso del artista es su reivindicación del tiempo y la escucha. En contraposición a la lógica de la inmediatez, Sánchez propone recuperar el valor de los procesos largos, de la reflexión y del encuentro con uno mismo.
“Hoy parece que vivir un proceso es perder el tiempo, pero es ahí donde suceden las cosas más importantes”, afirmó. En ese recorrido, no solo hay descubrimientos, sino también frustraciones, descartes y decisiones que terminan dando forma a la obra.
La escucha ocupa un lugar central en esta mirada. Inspirado en ideas del filósofo Byung-Chul Han, el artista reflexiona sobre la necesidad de volver a escuchar al otro, no solo en lo que dice, sino en todo lo que expresa con su cuerpo. “A veces uno solo necesita ser escuchado, sin que le digan qué hacer”.
Esta concepción también atraviesa su experiencia teatral, donde la escucha se entiende como una percepción total del otro. En ese sentido, la figura de su padre vuelve a aparecer como ejemplo de una comunicación más allá de las palabras.
Una experiencia colectiva y en construcción
Aunque profundamente personal, Metanoia no es una obra cerrada ni individualista. Sánchez destaca la participación de estudiantes, docentes y colaboradores en el proceso, así como la intención de generar espacios de intercambio posteriores a la muestra.
Lejos de los circuitos tradicionales, el artista suele trabajar en espacios alternativos, donde la experiencia estética se combina con lo pedagógico y lo comunitario. “La idea es que la gente no solo vea la obra, sino que la viva y después podamos reflexionar juntos”.
La muestra, prevista tentativamente entre junio y julio, aún se encuentra en plena gestación. Y eso, lejos de ser un obstáculo, es precisamente su esencia.
El arte como ritual en tiempos acelerados
La propuesta de Pablo Sánchez se presenta como un acto de resistencia frente a la aceleración contemporánea. A través de la memoria, el cuerpo y la escucha, Metanoia busca recuperar el valor de los rituales, entendidos como esos momentos de repetición y sentido que estructuran la experiencia humana.
“Somos lo que hemos vivido, pero también cómo lo recordamos”.