Polémica por Oficina de Turismo /
Críticas de Carlos Beasley y debate sobre gestión departamental
El dirigente frenteamplista Carlos Beasley, de extensa trayectoria política en el departamento, vuelve a estar en el centro del debate público. Durante el período anterior de gobierno departamental, encabezado por el entonces intendente Andrés Lima, Beasley se desempeñó como Coordinador de Turismo de la Intendencia de Salto. Como es habitual en los cambios de administración, al asumir el actual intendente nacionalista Carlos Albisu, Beasley dejó de integrar la plantilla de funcionarios municipales. Desde entonces, el exjerarca ha asumido un rol marcadamente crítico respecto a la gestión actual, especialmente a través de publicaciones en redes sociales, donde sus opiniones generan reacciones inmediatas y, en muchos casos, fuertes cruces de posiciones.
En los últimos días, Beasley apuntó directamente contra el secretario general de la Intendencia, a quien acusó de desconocer aspectos básicos de la normativa vinculada a su propia área de gestión. Esa crítica, de tono severo, no pasó desapercibida y sumó un nuevo capítulo a una relación ya tensa entre el ex coordinador de Turismo y las actuales autoridades departamentales. Sin embargo, más allá de ese señalamiento puntual, fue otro planteo el que terminó por encender una polémica de mayor alcance y resonancia pública.
El estado de la Oficina de Turismo en el centro
Uno de los comentarios que más revuelo causó fue la dura crítica de Beasley al estado actual de la Oficina de Turismo ubicada en calle Uruguay al 1000, lindera al Pasaje España del Mercado 18 de Julio. Según expresó, ese espacio fue prácticamente desmantelado durante la actual administración. “Quedaron como parte de la historia de Salto un azulejo, un mural, mástiles desnudos y un cartel de información. Porque la oficina de turismo del departamento de Salto fue desmantelada”, escribió Beasley, en una publicación que rápidamente se viralizó y generó múltiples comentarios.
Reacciones y visiones contrapuestas
Las respuestas no se hicieron esperar. Varios usuarios de redes sociales cuestionaron la utilidad de mantener una oficina de turismo en pleno centro de la ciudad, sosteniendo que sería más lógico reforzar este tipo de servicios directamente en los principales puntos de atracción turística, como las termas. Ante esos planteos, Beasley respondió que las oficinas de información turística en las termas ya existen, pero que ello no justifica, a su entender, la eliminación de la oficina céntrica. Además, argumentó que desde la Intendencia se impulsa cada vez más el uso de plataformas digitales para consultas, reservas y orientación a visitantes, pero que dichas herramientas no se encuentran debidamente actualizadas, lo que termina generando dificultades tanto para turistas como para operadores locales.
El debate por el uso del local
En medio de la discusión, surgió otra propuesta: un lector sugirió aprovechar el local de la antigua Oficina de Turismo para instalar allí la Escuela Departamental de Ballet, que actualmente funciona en un inmueble de calle Artigas por el cual la comuna debe pagar alquiler. Beasley también respondió a este planteo, señalando que el local en cuestión no resulta adecuado para ese fin. Según explicó, la cantidad de alumnos que asisten a la Escuela de Ballet y las condiciones técnicas necesarias —especialmente el tipo de piso requerido— hacen inviable su utilización para actividades de danza.
Una polémica que sigue abierta
El cruce de opiniones refleja, una vez más, las tensiones políticas que atraviesan la gestión departamental y pone sobre la mesa el debate sobre prioridades, planificación y uso de los espacios públicos. Mientras tanto, las críticas, defensas y propuestas continúan alimentando una polémica que, lejos de cerrarse, parece seguir sumando capítulos.