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En un contexto marcado por la acelerada expansión de la inteligencia artificial y las tecnologías digitales, el VI Congreso Internacional de Derecho Informático se inauguró en el Centro Regional Litoral Norte de la Universidad de la República, en Salto. El evento reúne a académicos, juristas y especialistas de distintos países con el objetivo de reflexionar sobre los desafíos legales, éticos y sociales que plantea la transformación digital.

El profesor Marcelo Bauzá, expresidente de la Asociación Interamericana de Derecho Informático y figura clave en el desarrollo de esta disciplina en Uruguay, fue el encargado de la conferencia inaugural. Con una trayectoria de más de cuatro décadas en la abogacía y una extensa labor académica, Bauzá anticipó que el congreso abordará tanto los avances como los riesgos asociados al uso de las tecnologías emergentes.

Una disciplina transversal en expansión

El derecho informático también denominado hoy derecho digital ha dejado de ser una materia marginal para convertirse en un campo central dentro del universo jurídico. Según Bauzá, su evolución refleja un cambio profundo, “ya no se trata de un simple impacto de la tecnología, sino de un verdadero entretejido con todas las áreas del derecho”. Este entrelazamiento se manifiesta en múltiples ámbitos. Desde la informatización del Estado y los trámites administrativos hasta la regulación de contratos digitales, la protección de datos personales y los derechos de autor, prácticamente ninguna rama jurídica permanece ajena a la influencia tecnológica. “El derecho cumple su función histórica de regular la convivencia social, pero ahora debe hacerlo en entornos digitales complejos”. En ese sentido, destacó que el congreso pondrá especial énfasis en las transformaciones impulsadas por la inteligencia artificial, considerada hoy el eje de las discusiones más urgentes.

Inteligencia artificial, oportunidades y riesgos

La irrupción de la inteligencia artificial ha abierto un nuevo escenario que combina avances significativos con potenciales amenazas. Bauzá la describió como “un monstruo de dos cabezas”, por un lado, capaz de mejorar procesos, optimizar servicios y facilitar el acceso a la información; por otro, portadora de riesgos que pueden afectar derechos fundamentales. Entre las preocupaciones señaladas figuran la privacidad, el control social y el uso indebido de datos. El académico mencionó ejemplos internacionales que evidencian cómo estas tecnologías pueden ser utilizadas para vigilancia masiva, lo que plantea interrogantes sobre los límites éticos y jurídicos. Asimismo, advirtió sobre la creciente utilización de inteligencia artificial en ámbitos sensibles como la defensa y la geopolítica. “El mundo se está reorganizando en torno al dominio tecnológico”, afirmó, subrayando que el fenómeno trasciende lo jurídico y se inserta en una lógica global de poder.

El desafío de hacer cumplir el derecho

Uno de los conceptos centrales que Bauzá planea desarrollar es el de “enforcement”, término que alude a la capacidad de hacer efectivas las normas jurídicas. Más allá de la existencia de leyes, el verdadero desafío radica en su aplicación concreta. “El derecho no puede quedarse en el deber ser”, sostuvo, en referencia a la tradición teórica de Hans Kelsen. “Necesitamos mecanismos eficaces que garanticen su cumplimiento en la práctica”. En este punto, el especialista remarcó la importancia de la articulación entre el ámbito jurídico y la política. La implementación de regulaciones adecuadas requiere decisiones firmes y una comprensión profunda de la realidad tecnológica.

Uruguay, avances y pendientes

Consultado sobre la situación del país, Bauzá ofreció una evaluación matizada. Si bien reconoció avances en áreas como la protección de datos y la digitalización estatal, consideró que aún existen desafíos importantes, especialmente en la ejecución de políticas y estrategias. “Uruguay ha hecho cosas, pero necesita redoblar esfuerzos”. En particular, destacó la necesidad de formar nuevas generaciones de profesionales capaces de abordar estos temas con una mirada interdisciplinaria. También señaló que la irrupción de la inteligencia artificial ha obligado a juristas de distintas especialidades a involucrarse en el derecho digital, un proceso que considera positivo aunque tardío. “Hoy nadie puede quedar al margen”.

Ética y ciudadanía en la era digital

Más allá del ámbito estrictamente jurídico, el congreso busca promover una reflexión más amplia sobre el rol de la sociedad frente a la tecnología. Para Bauzá, la ética es un componente indispensable en este debate. “La ética no tiene coerción, pero es un compromiso personal y social”. En un entorno donde la información abunda, también subrayó la importancia de desarrollar criterios para distinguir fuentes confiables y comprender los alcances reales de las herramientas digitales. En este sentido, hizo un llamado a la ciudadanía a informarse y participar activamente, aunque reconoció las dificultades cotidianas que enfrentan muchas personas. “No todos tienen el tiempo o los recursos para profundizar en estos temas, pero es fundamental generar conciencia”. El congreso, que se desarrollando en modalidad presencial y virtual, se presenta así como un espacio para debatir el futuro del derecho en una era dominada por la tecnología, donde las decisiones que se tomen hoy tendrán un impacto duradero en la sociedad.

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