Salto apuesta a la educación vial /
Reducir la siniestralidad y enfrentar los nuevos desafíos del tránsito
La Intendencia de Salto puso en marcha un proyecto de educación vial que busca generar cambios de conducta y reducir la siniestralidad en el departamento. Así lo explicó Alberto Subí, encargado del área de Gestión del Tránsito, en una entrevista en el Streaming de Diario La Prensa, donde remarcó que las multas y sanciones son necesarias, pero insuficientes para atacar un problema que tiene como consecuencia más grave la pérdida de vidas humanas.
“Estamos 100% convencidos” de que la educación vial es el camino. Subí explicó, una persona puede recibir una multa, pagarla y volver a cometer la misma infracción tiempo después. El objetivo, en cambio, es que cada ciudadano comprenda desde su propia casa que forma parte activa del tránsito y que sus decisiones pueden prevenir un siniestro.
El proyecto, que ya fue declarado de interés departamental por la Junta Departamental de Salto, está pensado para acompañar a las personas en distintas etapas de la vida, desde niños de seis años hasta adultos. Una de sus primeras propuestas se denomina “Semáforo Loco” y apunta a trabajar desde edades tempranas en hábitos seguros de movilidad.
Monopatines y bicicletas eléctricas
Uno de los desafíos que enfrenta actualmente Salto es la incorporación de nuevos medios de transporte, especialmente monopatines y bicicletas eléctricas. Subí advirtió que estos vehículos evolucionaron rápidamente, mientras que la normativa no lo hizo al mismo ritmo.
Señaló, que existe legislación vinculada al uso de casco y chaleco reflectivo, pero la regulación específica resulta insuficiente frente a vehículos que actualmente pueden alcanzar velocidades muy superiores a las contempladas originalmente.
El jerarca indicó que el Congreso de Intendentes trabaja junto con organismos y asesores especializados para avanzar en una normativa que permita regular estas nuevas formas de movilidad. La intención es que las disposiciones puedan ser adoptadas por las distintas juntas departamentales y posteriormente convertirse en una regulación de alcance nacional.
Mientras ese proceso avanza, la Intendencia apuesta a la prevención y a la educación. La estrategia contempla llegar a los jóvenes a través de los centros educativos y, desde allí, involucrar también a las familias.
El papel de padres y jóvenes
Para Subí, la educación vial no puede limitarse a los controles en la vía pública. La familia tiene un papel central, especialmente cuando se trata de adolescentes que comienzan a desplazarse en bicicleta, monopatín u otros vehículos.
El objetivo es que los jóvenes incorporen conductas responsables y que, a su vez, puedan convertirse en agentes de cambio dentro de sus propios hogares. Una señal de tránsito, el uso del casco o la necesidad de no utilizar el teléfono celular mientras se conduce pueden transformarse en aprendizajes compartidos entre hijos y padres.
El encargado de Gestión del Tránsito insistió particularmente en los riesgos de las distracciones. A su entender, muchos siniestros no se producen por fallas mecánicas, sino por decisiones humanas tomadas en apenas unos segundos, como mirar un teléfono mientras se conduce.
“Lo que no se previene no vuelve atrás”, al referirse al impacto que un siniestro puede tener no solamente sobre quien pierde la vida o queda con lesiones permanentes, sino también sobre toda su familia.
Más inspectores y atención a los puntos críticos
La falta de inspectores es otro de los desafíos planteados. Actualmente el área cuenta con 27 funcionarios, aunque 26 se encuentran en actividad, una cantidad que Subí considera insuficiente para las necesidades de una ciudad con un tránsito creciente.
Los horarios de salida de liceos y colegios, los eventos y las zonas de mayor concentración de vehículos obligan a distribuir los recursos disponibles. Sin embargo, existe una novedad: está en marcha un concurso para incorporar diez nuevos funcionarios a Inspectoría.
Paralelamente, el área trabaja sobre los denominados “puntos rojos”, lugares donde los estudios y registros muestran una concentración significativa de siniestros. Un ejemplo es el barrio La Estrella, donde se modificaron sentidos de circulación en determinadas calles como parte de una intervención destinada a mejorar la seguridad vial.
La estrategia apunta a identificar los sitios de mayor riesgo y determinar allí la necesidad de semáforos, cartelería, cambios de circulación u otras medidas.
Nuevas plataformas de transporte y regularización
Otro de los anuncios destacados durante la entrevista fue la próxima incorporación de empresas de redes de transporte al departamento. El proyecto ya fue aprobado por unanimidad en la Junta Departamental y se mantiene el diálogo con empresas como Cabify.
Subí consideró que la llegada de estas plataformas puede contribuir a ordenar un sector que durante años funcionó con un importante nivel de informalidad. Existen alrededor de 300 personas que actualmente realizan transporte de pasajeros de manera informal y que podrían encontrar una vía para incorporarse al sistema formal.
La iniciativa también cuenta con el respaldo de la Asociación de Permisarios del Taxímetro de Salto, un elemento que, según Subí, diferencia la situación del departamento respecto de otros lugares del país.
El objetivo, aseguró, no es desplazar a quienes actualmente trabajan en el sector, sino generar condiciones para que puedan formalizarse, contar con reglas claras y ofrecer un servicio más seguro al ciudadano y al turista.
Un tránsito que cambia cada día
La movilidad urbana enfrenta un escenario en permanente transformación. A los automóviles, motos y bicicletas se suman monopatines eléctricos y, próximamente, nuevas tecnologías que podrían modificar nuevamente la circulación.
Subí adelantó que el Congreso de Intendentes ya trabaja sobre el futuro ingreso de vehículos sin conductor a Uruguay. El tema será abordado próximamente entre los responsables de tránsito de los distintos departamentos.
Para la Intendencia, el desafío es adaptarse a una realidad que cambia rápidamente sin perder de vista el objetivo central, proteger la vida. En ese escenario, la educación, la prevención, la regulación y el control aparecen como herramientas complementarias para construir una movilidad más segura en Salto.