Un puente hacia la igualdad /
Nueva iniciativa social busca acercar derechos a poblaciones vulnerables en Salto
En un contexto donde las desigualdades sociales persisten, especialmente para ciertos sectores de la población, una nueva iniciativa busca acortar distancias entre las políticas públicas y quienes más las necesitan. Se trata del Servicio de Atención y Promoción Ciudadana Afrodescendiente, impulsado en Salto por la cooperativa social El Alero, con el respaldo del Ministerio de Desarrollo Social (Mides).
El proyecto, que comenzará a funcionar propone convertirse en un nexo entre el Estado y la ciudadanía, con especial énfasis en mujeres, personas afrodescendientes y otros grupos históricamente vulnerados.
Un servicio para acercar oportunidades
Paulina Yaque, integrante de la cooperativa El Alero, explicó que el objetivo principal del dispositivo es facilitar el acceso a derechos y servicios que muchas veces no llegan a toda la población. “El servicio busca ser un articulador, un puente entre las políticas públicas, las instituciones y la ciudadanía”. Aunque está abierto a toda la comunidad, pone el foco en quienes enfrentan mayores barreras estructurales, como la población afrodescendiente, migrante o de ascendencia indígena. La iniciativa no surge de cero. SAPCA ya funciona en Montevideo a través de la organización Salvador, con la cual El Alero mantiene vínculos desde hace años. La experiencia acumulada permitió replicar el modelo en Salto, adaptándolo a la realidad local.
El rol del Mides será clave, principalmente en el apoyo logístico y la provisión de un espacio físico donde funcionará el servicio. Sin embargo, la implementación y el trabajo directo con la población estarán a cargo de la cooperativa.
Trabajo en territorio y cercanía con la comunidad
Uno de los aspectos centrales del proyecto es su fuerte anclaje territorial. Además de atender en un espacio físico ubicado en el anexo del Mides, en Vilardebó 912, los lunes y jueves de 14 a 17 horas, el equipo también desarrollará acciones en distintos barrios de la ciudad.
“Va a seguir siendo un trabajo en territorio. El servicio se va a mover y va a funcionar en los barrios”. Esto implica no solo detectar problemáticas, sino también trabajar junto a referentes comunitarios, actores clave en cada zona. La estrategia apunta a generar confianza y cercanía, elementos fundamentales para que las personas se acerquen y accedan a orientación.
Racismo estructural y desigualdad
Uno de los ejes del proyecto es la perspectiva étnico-racial, que reconoce la existencia de desigualdades profundas que afectan a la población afrodescendiente. Según datos mencionados por Yaque, en Salto este grupo representa aproximadamente el 14,5% de la población, lo que equivale a unas 19.000 personas.
Sin embargo, su situación socioeconómica evidencia brechas significativas. “Las personas afrodescendientes son las que menos acceden a niveles educativos terciarios y enfrentan mayores dificultades para desarrollarse laboralmente”.
Lejos de tratarse de situaciones aisladas, Yaque subrayó que estas desigualdades responden a un fenómeno más amplio, el racismo estructural. Este concepto refiere a un sistema de exclusión histórica que se manifiesta en distintos ámbitos, como la educación, la salud o el empleo. “Se intenta ocultar diciendo que Uruguay no es racista, pero cuando vamos a los hechos, las diferencias están”.
Una deuda histórica que aún impacta
Para comprender el presente, la socióloga remarcó la importancia de mirar el pasado. Según explicó, tras la abolición de la esclavitud, el Estado no implementó políticas de reparación para la población afrodescendiente. “Las personas pasaron de no tener nada con su amo a no tener nada en la calle”. Esta situación sentó las bases de una pobreza estructural que, con el paso del tiempo, se ha perpetuado. Si bien reconoció avances en materia de derechos y políticas sociales, también advirtió que estos no han sido suficientes para revertir completamente las desigualdades.
Interseccionalidad, comprender las múltiples desigualdades
Otro de los pilares del servicio es la perspectiva de interseccionalidad, que permite entender cómo diferentes factores de vulnerabilidad se superponen. “No es lo mismo una persona con dificultades económicas que además enfrenta discriminación racial o tiene una discapacidad”. En este sentido, también se incorpora la perspectiva de género. Las mujeres, especialmente aquellas que son jefas de hogar, suelen enfrentar mayores obstáculos para acceder a empleo y sostener a sus familias. “Cuando sos mujer, estás sin trabajo y además tenés hijos, las dificultades se acumulan y se vuelve mucho más complejo”.
Orientación, acompañamiento y acceso a políticas públicas
El trabajo de la cooperativa se centrará en la atención directa, el acompañamiento y la derivación de casos. El equipo interdisciplinario integrado por trabajadoras sociales, psicólogas y educadoras evaluará cada situación para definir las mejores estrategias de intervención. Uno de los problemas frecuentes que buscan resolver es la desinformación. Muchas personas desconocen los programas disponibles o no saben cómo acceder a ellos. Un ejemplo concreto son las políticas de empleo con cupos para población afrodescendiente. Según Yaque, en algunos casos estos cupos no se completan, ya sea por falta de información o porque las personas no se identifican como afrodescendientes. El servicio buscará revertir esta situación, difundiendo oportunidades y facilitando el acceso a programas como pasantías laborales o capacitaciones.
Un espacio para denunciar la discriminación
Además de orientar y acompañar, SAPCA también funcionará como un canal para recibir denuncias de discriminación racial, una problemática que muchas veces carece de espacios específicos de atención. “A veces las denuncias no encuentran dónde hacerse. Este va a ser un lugar donde las personas puedan acercarse, sentirse escuchadas y recibir orientación”.
Un paso hacia una sociedad más inclusiva
La puesta en marcha de este servicio representa un avance en la construcción de una sociedad más equitativa, donde las políticas públicas no solo existan, sino que lleguen efectivamente a quienes las necesitan. Con una mirada integral, territorial y centrada en las personas, la iniciativa de la cooperativa El Alero busca transformar realidades concretas, generando oportunidades y fortaleciendo el acceso a derechos.