Un Solo Uruguay alza la voz contra la represa de Casupá /
“El daño ambiental y social sería irreversible”
El movimiento Un Solo Uruguay prepara su tradicional acto anual para el 23 de enero de 2026, esta vez en el poblado de Gaitán, departamento de Lavalleja, en el límite con Florida. La elección del lugar no es casual, allí se proyecta la construcción de la represa de Casupá, una obra que, según el movimiento, podría provocar graves consecuencias ambientales y sociales en la región.
El vocero Juan Pedro Riccetto Barrios, en una entrevista con La Prensa explicó que el encuentro mantendrá el espíritu de diálogo que caracteriza al movimiento desde su fundación en 2018, cuando reunió a 50.000 personas en Durazno. Sin embargo, este año el eje estará puesto en la defensa del territorio y en el reclamo de soluciones hídricas “más racionales y sostenibles”.
Una represa que amenaza 400 hectáreas de monte nativo
El principal motivo de la convocatoria es la preocupación por el impacto ambiental y social del proyecto de la represa. Riccetto señaló que, de concretarse la obra, unas 400 hectáreas de monte nativo quedarían bajo el agua, además de afectar directamente a 80 familias productoras ganaderas de la zona. “Esas familias viven allí desde generaciones, arraigadas al territorio. Si pierden sus mejores campos, quedarán con suelos pobres y sin posibilidad de sostenerse. Terminarán emigrando”.
Según el movimiento, el proyecto no solo expulsaría a los productores rurales, sino que también tendría un efecto dominó sobre los servicios locales: escuelas, destacamentos policiales y comercios rurales verían disminuir su actividad, afectando la vida comunitaria de toda la región.
Déficit hídrico y cuestionamientos técnicos
El movimiento cuestiona además la viabilidad hídrica del proyecto. Según Riccetto, la zona del sur del Río Negro padece actualmente un déficit hídrico severo, y no existen garantías de que el embalse pueda llenarse. “Tenemos fotos recientes que muestran que los arroyos están secos. Llovieron entre 80 y 100 milímetros y apenas se formaron hilitos de agua. No podemos hacer una represa sin la seguridad de que habrá agua”. Agregó que, en contraste, los departamentos del norte como Tacuarembó, Rivera o Salto sí cuentan con lluvias regulares, lo que hace aún más cuestionable la elección del sitio para el proyecto.
Desde el movimiento sostienen que el plan de Casupá “no sería la solución” para el abastecimiento de agua potable del área metropolitana de Montevideo. “Hay alternativas más baratas, más rápidas y con menor impacto ambiental”.
Propuestas alternativas, proyectos hidráulicos de menor costo
Durante el acto del 23 de enero, Un Solo Uruguay presentará dos o tres proyectos alternativos elaborados por técnicos y organizaciones vinculadas al sector productivo. Entre ellos, se destaca una propuesta de la Asociación de Cultivadores de Arroz y otra desarrollada por ingenieros hidráulicos. Las iniciativas apuntan a trasvasar agua desde embalses ya existentes hacia otros ríos, mediante un sistema de acueductos y bombeo. “Son soluciones que pueden implementarse en seis meses y costarían mucho menos. El personal y la maquinaria ya están disponibles, como ocurrió cuando se instaló la fibra óptica en todo el país”.
El movimiento argumenta que estos proyectos permitirían abastecer de agua potable al sur del país y, al mismo tiempo, fomentar nuevos sistemas de riego para la producción agropecuaria, un área que, según dicen, “Uruguay tiene muy atrasada”.
Un llamado al diálogo y la sensatez
El movimiento invita a toda la ciudadanía a concurrir al acto del 23 de enero a las 18:00 en Gaitán. Lavalleja. Riccetto remarcó que la intención no es oponerse al abastecimiento de agua para Montevideo, sino buscar una solución viable y sensata.
“No es que no queramos que la capital tenga agua. Queremos que se elijan proyectos que sean sostenibles, que no destruyan comunidades ni montes nativos. Todos queremos un país mejor, con menores costos y proyectos que realmente funcionen”.