Una escuela que late en el corazón del campo /
La Escuela Rural N°71 de Corral de Piedras celebró sus 75 años
La semana pasada, la Escuela Rural N°71 de Corral de Piedras vivió una jornada inolvidable. No era un día cualquiera: la institución, dirigida por el maestro Ricardo Dávila, cumplió setenta y cinco años de vida y toda la comunidad quiso ser parte de la celebración. Desde temprano, el pequeño paraje se llenó de movimiento, música, risas y emoción. Niños, familias, maestros y vecinos de la zona se reunieron para rendir homenaje a una escuela que, desde su fundación, ha sido faro y refugio de conocimiento, cultura y encuentro para generaciones enteras.
Una comunidad que se une
El festejo no fue solo de la Escuela N° 71: también participaron las demás instituciones del Agrupamiento de escuelas rurales cercanas, que comparten proyectos, desafíos y sueños. La unión de todas ellas hizo posible una jornada repleta de afecto y sentido de pertenencia.
El acto central se realizó al mediodía, pero desde la mañana ya se respiraba aire de fiesta. Hubo banderas, carteles, juegos, abrazos y, sobre todo, la alegría de sentirse parte de una historia común.
Presencias que acompañan
El aniversario contó con la presencia de autoridades y amigos de la escuela. Estuvieron representantes del área de Descentralización de la Intendencia de Salto, de la Fundación Gastesi Martinicorena, el diputado Álvaro Lima, Inspectores de Primaria, directores, maestros y niños de otras escuelas rurales. Cada uno, a su manera, quiso acompañar este momento que trasciende lo institucional: porque en el medio rural, las escuelas no son solo centros educativos, sino el corazón de la comunidad.
Música, arte y memoria
La fiesta tuvo también su parte artística. Una alumna de la escuela se animó a cantar, con la ternura y la emoción que solo los niños logran transmitir. Luego, sonaron acordeones y la jornada se llenó de ritmo y alegría con la presencia de un músico integrante de la Sinfónica de Tambores, que puso a todos a aplaudir. El arte y la cultura tuvieron además un espacio especial con el Museo Itinerante, que llegó de la mano de Pablo Villaverde, quien expuso piezas, compartió historias y dialogó con grandes y chicos sobre la importancia de preservar la memoria y valorar nuestro patrimonio.
Un visitante con alma viajera
Entre los invitados destacó la presencia de Carlos Cancelo Scosseria, ex chofer de la recordada empresa ONDA, quien hoy recorre el país fotografiando aves y brindando charlas sobre la naturaleza. Con su cámara y sus relatos, Cancelo transmitió a los niños el amor por el paisaje, el respeto por el entorno y la pasión por aprender siempre.
Setenta y cinco años de sueños compartidos
El festejo de la Escuela N°71 no fue solo un aniversario: fue la reafirmación de una historia viva. De esas que se tejen con nombres, voces, generaciones y esfuerzos silenciosos.
En un tiempo en que todo parece fugaz, las escuelas rurales como la de Corral de Piedras siguen recordando que la educación es una construcción colectiva, que florece cuando la comunidad se une.
Setenta y cinco años después, aquella escuelita sigue allí, entre el verde del campo y el sonido del viento, con la misma vocación de enseñar y de sembrar futuro.
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