Violencia adolescente y redes sociales /
El desafío de educar en valores en la era digital
La viralización de un nuevo video de violencia entre adolescentes volvió a generar preocupación en la ciudad de Salto y abrió un debate sobre el rol de las familias, las instituciones y los medios de comunicación frente a este tipo de episodios. El hecho, que circuló ampliamente en redes sociales y medios locales, muestra una pelea entre dos adolescentes mientras un adulto presuntamente el padre de una de ellas incita a continuar la agresión. La situación generó indignación en la comunidad y motivó la intervención de diferentes actores sociales. En una entrevista en el Streaming de Diario La Prensa, Ingrid Figueroa, directora del Centro Bullying Salto, analizó el caso y explicó que la institución ya comenzó a intervenir tras el contacto de la madre de una de las jóvenes involucradas.
“La madre se comunicó con nosotros y lo primero que hicimos fue asesorarla sobre cómo manejar el momento posterior al hecho. La adolescente está atravesando un proceso de dolor y miedo”. Según explicó, el centro realizará entrevistas con profesionales del equipo multidisciplinario para comprender el contexto en el que se produjo la situación y ofrecer acompañamiento psicológico.
Dos adolescentes, dos víctimas
Uno de los aspectos que más enfatizó Figueroa es que, desde una mirada profesional, ambas adolescentes deben ser consideradas víctimas. “No lo considero, lo son”, “La niña que golpeó también es víctima, porque hay un contexto familiar que influye en su conducta”. La directora del centro señaló que la presencia de un adulto incitando a la violencia es un factor especialmente grave. A su entender, este tipo de comportamiento puede indicar que la violencia está naturalizada dentro del entorno familiar.
“Quedó en evidencia la postura del padre. Eso puede ser una señal de que la adolescente tiene normalizadas ciertas situaciones de violencia”. En ese sentido, remarcó la necesidad de realizar un seguimiento psicológico tanto a la víctima directa como a la joven que ejerció la agresión.
El rol de los adultos y la responsabilidad familiar
Para Figueroa, los adultos tienen un papel central en la prevención de la violencia entre adolescentes. En muchos casos, sostiene, los padres no cuentan con herramientas para abordar los conflictos que atraviesan sus hijos. “Cuando un hijo llega a casa diciendo que lo están violentando o maltratando, muchos padres no saben cómo manejar la situación”. “La falta de herramientas puede derivar en respuestas equivocadas, como incentivar la agresión”. Desde el Centro Bullying Salto se trabaja especialmente en la concientización y la prevención, brindando talleres y charlas a familias y centros educativos.
El objetivo es promover el diálogo y enseñar estrategias para enfrentar los conflictos sin recurrir a la violencia. “Hay que sentarse a conversar, buscar ayuda profesional, acercarse a psicólogos o instituciones que trabajan en estos temas. La violencia nunca puede ser la respuesta”.
Redes sociales, entre la información y la exposición
Otro de los aspectos que generó debate en torno al caso fue la rápida difusión del video en redes sociales y medios de comunicación. Figueroa advirtió que la exposición pública de menores en este tipo de situaciones puede implicar incluso responsabilidades legales. “Normalmente las imágenes deberían ser pixeladas. Se expuso a varios adolescentes sin autorización y existe un marco legal que prohíbe difundir imágenes de personas sin su consentimiento”.
La especialista también planteó que la viralización de este tipo de contenidos puede tener consecuencias emocionales para las personas involucradas. “Cuando un video se difunde a nivel de toda la ciudad, la exposición es enorme. Después esas adolescentes deben seguir estudiando o cambiar de institución, y la situación las acompaña”. Por ese motivo, consideró fundamental que los medios encuentren formas de informar sin contribuir a la exposición o la revictimización de los menores.
El uso responsable de la tecnología
El episodio también puso en evidencia el papel de los teléfonos celulares y las redes sociales en la difusión de la violencia. En el video viral se observa a varios jóvenes filmando la pelea, una práctica que se ha vuelto frecuente entre adolescentes. Figueroa recordó que grabar y difundir imágenes sin autorización puede constituir un delito. “Para filmar a una persona o publicar sus datos personales se necesita su autorización. Muchas veces la sociedad no es consciente de eso”.
Además, destacó que el contenido digital deja huellas permanentes. “Todo lo que se publica en internet queda registrado, incluso si después se borra. Las autoridades pueden recuperarlo mediante herramientas de delitos informáticos”. Por ese motivo, señaló que también existe responsabilidad de los padres sobre las acciones de sus hijos en el entorno digital.
Un problema social más amplio
Más allá del caso puntual, Figueroa considera que este tipo de episodios refleja un problema social más profundo relacionado con la pérdida de valores y la dificultad para dialogar. “Puede haber cambios socioculturales, pero no podemos aceptar la pérdida de valores”. En su opinión, la sociedad ha ido perdiendo la capacidad de resolver conflictos mediante la conversación. “Perdimos la capacidad de sentarnos a dialogar”.
También advirtió que los adolescentes aprenden de las conductas de los adultos, tanto en el ámbito familiar como en el digital. “Si los padres publican comentarios violentos o agresivos en redes sociales, los jóvenes interpretan que ese comportamiento es aceptable”.
Deporte y prevención como herramientas
Como parte de las acciones de prevención, el Centro Bullying Salto impulsa actividades que promuevan la convivencia, los valores y la salud mental. Entre ellas se encuentra la organización de una carrera 5K prevista para el próximo 2 de mayo. La iniciativa busca fomentar el deporte y generar espacios de encuentro positivos para jóvenes y familias. “Hay que sacar a los chicos del contexto de estar todo el tiempo frente a una pantalla y volver a promover valores a través de actividades saludables”.
Un compromiso de toda la sociedad
Finalmente, la directora del centro subrayó que la solución a este tipo de problemas no depende de un solo actor, sino del compromiso conjunto de toda la sociedad. Instituciones educativas, organismos públicos, familias y medios de comunicación deben trabajar de manera coordinada para prevenir la violencia y acompañar a los jóvenes. “Este es un trabajo en conjunto. Si cada uno no asume su responsabilidad, el problema se repite”. Mientras tanto, el caso continúa bajo análisis de la justicia y diferentes instituciones ya intervienen para determinar responsabilidades y brindar apoyo a las adolescentes involucradas.