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En Rusia, la localidad de Kursk, cercana al límite con Ucrania, se declaró ayer en estado de emergencia para hacer frente a una incursión de tropas ucranianas que comenzó el martes y que el presidente Vladimir Putin calificó de "provocación a gran escala”. Los enfrentamientos determinaron la evacuación de civiles a ambos lados de la frontera. Desde Moscú, el Ministerio de Defensa indicó en un comunicado que, durante la noche de ayer, “los destacamentos de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa junto a las unidades de la guardia fronteriza del Servicio Federal de Seguridad continuaron aplastando a las tropas del ejército ucraniano”.

Según el Kremlin, "hasta 1.000 soldados" enemigos participan en la incursión, además de una decena de tanques y alrededor de veinte vehículos blindados. El alcance de los avances ucranianos no está claro. Según la cadena de Telegram Rybar, cercana al ejército ruso, las tropas de Kiev tomaron varias aldeas y habrían llegado al sur de Sudzha, una ciudad de 5.500 habitantes situada a unos 10 kilómetros de la frontera.

Hoy el consejero presidencial de Kiev, Mijaílo Podoliak, declaró que la incursión ucraniana de esta semana en la región rusa de Kursk es una consecuencia de "la agresión" de Rusia contra Ucrania.

"La causa primordial de toda escalada, todo bombardeo, toda acción militar (…), incluso dentro del territorio de la Federación Rusa como las regiones de Kursk y Belgorod, es únicamente la agresión rusa", publicó Podoliak en sus redes sociales.

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